Washington. El precandidato presidencial demócrata, Barack Obama, ha cambiado su centro de atención para ponerlo en la esperada contienda contra el republicano John McCain.
Mientras, su rival por la nominación de su partido, Hillary Rodham Clinton, trataba de mantener su candidatura a flote a pesar de que Obama lleva una delantera que parecía insuperable en la cifra de delegados a su favor.
Obama, quien día a día se acerca más a la obtención de delegados suficientes para asegurar la candidatura, pasó la festividad del Día de las Madres (segundo domingo de mayo en Estados Unidos) en su casa de Chicago, alejado de la campaña. Pero Clinton se dedicó a cortejar votantes en Virginia Occidental ante las elecciones primarias de mañana en la que es favorita.
La senadora federal por Nueva York y su hija, Chelsea, llegaron en medio de una tempestad y se sentaron en la segunda fila de la Iglesia Metodista First United en Huntington, Virginia Occidental, donde escucharon un sermón sobre el Día de las Madres. "Danos ojos para ver los milagros alrededor de nosotros", dijo el doctor Paul Russell, encabezando la oración. Hillary Clinton leyó junto con la congregación.
La búsqueda de la candidatura por parte de Clinton necesita un milagro, especialmente luego de que Obama la superó el sábado en la muy importante cuenta de superdelegados.
Clinton, quien busca convertirse en la primera mujer que llega a la presidencia de su país, comenzó el año con una ventaja de 169-63 entre los superdelegados. Ahora Obama ha recibido el apoyo de 276 superdelegados. Según el conteo más reciente de esta agencia, Clinton tiene 271,5. Agencia AP