Buenos Aires. Los economistas predijeron tres de las últimas ocho recesiones, dice un chiste conocido en la profesión, que alude a la dificultad que hay para anticipar cambios en el ciclo. A pesar de ello, la hipótesis de un “aterrizaje brusco” en la economía para 2009, que parecía inimaginable hasta hace poco tiempo, está ganando terreno entre los analistas más críticos. Particularmente en los bancos de inversión, calificadoras de riesgo y economistas del sector financiero en general.
En las últimas dos semanas hubo tres reportes que defendieron la idea de una desaceleración muy fuerte el año que viene. Fueron una conferencia, con un documento posterior emitido por Vladimir Werning, el economista jefe para América latina del JP Morgan, basado en Nueva York; un outlook para clientes del Citibank local, escrito por el economista Marcos Buscaglia y un informe negativo de The Economist Intelligence Unit (EIU), el brazo de consultoría de la revista inglesa homónima, que también viene siendo muy crítica con la gestión de Cristina.
Para la mayor parte de los consultores locales, la idea de una desaceleración fuerte en 2009 todavía suena aventurada. Marina Dal Pogetto, del Estudio Bein, retocó menos de un punto su proyección de crecimiento para este año por la tormenta financiera y la crisis con el campo; Miguel Kiguel, de Econview, dice que el costo a lo sumo será de un punto y medio del PBI.
Pero entre los analistas del exterior el panorama que se pinta es mucho más negro. Werning cree que la economía podría crecer sólo un 3% en 2009, lo que implicaría un “frenazo” severo después de seis años y medio de incremento de la actividad a tasas del 8%-9%, debido, entre otras razones, a que el "foco del Gobierno en el corto plazo" desalienta proyectos de inversión.
Expectativas
Para el EIU, la economía argentina crecerá en 2009 un 4,5%, la mitad que la velocidad de 2007, “pero con el riesgo de que la contracción sea aún más severa si se falla en la política de precios y eso gatilla un empeoramiento en las expectativas de los empresarios”.
Un tono similar utilizan las calificadoras de riesgo para referirse al país. El outlook negativo de Standard & Poor's implica, en los hechos, una posibilidad de default del 30% en los próximos 5 años, un nivel considerado muy riesgoso para un país que hace apenas cuatro años terminó su reestructuración de la deuda.
¿Por qué la evaluación es más negra entre los analistas del sector financiero y de Wall Street? Por un lado, tienen un menor costo ante la posibilidad de ser tildados de “agoreros” por el Gobierno. Por otro, los indicadores del sector financiero (riesgo país, salida de capitales) se están cayendo con más fuerza que los del sector real.
Estas variables fueron menos relevantes en los últimos años, en la época del default y en la recuperación. Pero con las necesidades de financiamiento mucho más exigentes en 2009-2011 (U$S 5.000 millones adicionales por año con respecto a 2008), a menos que Hugo Chávez aumente su apetito por bonos argentinos, la situación se vuelve más compleja. CC
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