Palmira, con sufrimiento, con lucha y hasta con poco fútbol, no se entregó hasta el final y tuvo su premio en los pies de Romero. Luego de un zapatazo del pibe, la ansiada clasificación.
Fue 2 a 1 para los de Ortiz porque supieron aprovechar las pocas acciones claras con que contaron, mientras que el “Muni” dilapidó algunas chances que generó, especialmente en la segunda etapa.
El arranque fue a toda velocidad. Los dos metían la “quinta marcha” y nadie pensaba. Todo era vértigo y poco fútbol.
Igual, Municipal intentaba con la pelota al piso, mientras que los visitantes aprovechaban la velocidad de Méndez y Gutiérrez, mediante pelotazos.
Habían pasado solo 5’, cuando un centro de Gutiérrez encontró la cabeza de Barzotti, Marcó tapó muy bien, y el rebote lo tomó Méndez, pero el “1” volvió a tapar.
Sobre los 11’, de una distracción defensiva de la “Escoba”, llegó la apertura del marcador. Córner de Calo desde la derecha, nadie tomó a Di Silvestro y el pibe la mandó a la red.
Palmira comenzó a tomar protagonismo, especialmente a través de Carlos Blanco, por la izquierda. Justamente un centro del volante dio en la mano de Horcas y penal. Gutiérrez fue el encargado de igualar.
El complemento fue un espanto. Sólo Municipal generó algunas acciones como para ponerse en ventaja. Claro que entre Batistella y el palo, le negaron el grito a Sánchez.
Palmira, con más amor propio que ideas, fue en busca de el gol que lo dejara en el octogonal, pero casi nunca tuvo chances. Claro que el zapatazo de Romero, que dejó a Marcó parado, devolvió la sonrisa a los “Jarilleros” presentes y dejó con gusto a poco a los “Municipales”.