El entrenador de River, Diego Simeone, se mostró por momentos desencajado y fuera de su compostura habitual tras la goleada conseguida ante Gimnasia La Plata.
"Los que nos querían muertos tendrán que esperar un poco", señaló Simeone, quien repitió esa frase en varias oportunidades, como para que a todos les quede claro cuál es su pensamiento.
El triunfo conseguido por River calmó los ánimos en un estadio Monumental que ayer a la tarde estuvo más "caliente" que nunca.
"No venimos de un buen momento, los resultados nos hacían sentir incómodos. Encima, la gente estaba enojada y no es bueno jugar en ese ambiente", reconoció el entrenador de River.
Sobre el partido, el técnico millonario comentó que "no cualquiera mete tres goles en 20 minutos", destacando la actuación de todo el equipo que "pudo salir adelante luego de la adversidad".
Simeone, quien el jueves brindó un pequeño monólogo y no respondió preguntas de los periodistas, ayer hizo mención al encuentro ante San Lorenzo.
"Uno trata de explicar lo inexplicable. River no fue menos que San Lorenzo. Lo del jueves no fue una cuestión de huevos (sic), fue una desilusión muy grande", sentenció.
River es uno de los líderes del torneo Clausura y todos en Núñez sueñan con obtener el certamen local para intentar que eso pueda cerrar un poco la herida sufrida en la Copa Libertadores.
"Uno quiere ganar todo lo que juega. El lugar que ocupamos en el Clausura es el que merecemos y vamos a pelear hasta el final", aseveró Simeone.