
Con el conflicto entre el campo y el Gobierno nacional como marco, Celso Jaque pasó una prueba de fuego en la Fiesta de la Ganadería de Zonas Áridas en General Alvear. Fue su primera presentación en un ambiente que fue adverso a la política nacional agropecuaria, y logró terminar su primer discurso como gobernador en esta celebración con buen pie, a fuerza de promesas y anuncios para el Sur y en especial para el municipio anfitrión.
Se advirtió cierta depresión dentro del predio ferial de la Cámara de Comercio de Alvear, debido a la suspensión de la exposición y el remate de vacunos reproductores, como consecuencia de la crisis del agro en el país.
Esa fue la mochila con la que llegó Jaque a la feria rural que, al revés del año pasado, no tuvo el desfile de dirigentes políticos que en ese entonces calentaban los motores para encarar la campaña electoral que llevó a Jaque a ganar las elecciones de octubre.
Pero el monstruo a vencer por el Gobernador era el mismo público que se concentró en la nave donde se instalaron las mesas para los 1.900 comensales, muchos de ellos dispuestos a abuchear a Jaque tanto como a devorarse los tradicionales costillares de novillo asados a la llama.
Para enfrentar ese entorno Jaque fue respaldado por buena parte del gabinete provincial y por legisladores y algunos intendentes oficialistas, que se ubicaron cerca del escenario principal estratégicamente para amortiguar con aplausos los silbidos reprobatorios que llegaban desde el otro extremo del enorme recinto.
Ante la falta de actividad partidaria o reuniones políticas, el Gobierno decidió mandar emisarios que desembarcaron en Alvear durante la semana previa al almuerzo, para generar un colchón de opinión favorable y atenuar la protesta que estaba latente. Con ese cometido llegaron el ministro de la Producción, Guillermo Migliozzi; el secretario de Ambiente, Guillermo Carmona, y el superintendente de Irrigación, Eduardo Frigerio.
Esta avanzada oficialista dio resultados porque los reclamos del presidente de la Cámara, Jorge Rubio, se centraron especialmente en la política del gobierno central kirchnerista, y en la misma alocución del dirigente empresarial hubo palabras elogiosas para el Gobernador.
"Queremos un país federal en la práctica, en el que los impuestos y retenciones se coparticipen entre las provincias", exclamó Rubio en medio de aplausos. Se evidenció la sintonía de los argumentos de los principales dirigentes ruralistas en el país con los términos de Rubio.
Pero así como apuntó a la presidente Cristina Fernández, del mismo modo Rubio salvó al mandatario provincial. De hecho advirtió que mientras Jaque mantenga el diálogo con ellos, "la gente que representa a la producción no abandonará al gobernador”.
Hubo un apartado para los reclamos más regionales y departamentales, que son clásicos a esta altura de la festividad ganadera, como el déficit en obras, la crisis energética y el pedido sordo de la reforma política “para terminar con los impresentables de la lista sábana”.
De todos modos Jaque no pudo zafar completamente de las reprobaciones, pero en la medida que avanzó el discurso y a la par de que fueron decantando los compromisos gubernamentales, los silbidos se fueron apagando y terminaron escuchándose los vítores de los alvearenses. Los oyentes se encantaron con las promesas de las obras de cloacas para el departamento postergadas reiteradamente, o el traspaso de la ruta provincial 144 a la Nación para que empalme con la federal 188, lo que favorece a un corredor bioceánico por el sur mendocino vía el Paso Pehuenche.