En Barcelona, entre las inmediaciones de los Kebab Clubes y edificios del siglo XVII, bandas como Ojo de Brujo, Macaco, Amparanoia, Dusminguet, Tonino Carotone, entre otras, encendieron una mecha cosmopolita de sonidos como nunca había ocurrido. Allá, la promiscuidad entre inmigrantes indocumentados, músicos exiliados de América Latina y África y la usina que generaba Manu Chao, arrastró como un torbellino llevándose por delante a todos los que quisieron involucrarse en ello.
Con una ayuda de mi amigo
Con apoyo del líder de Mano Negra, Karim consigue realizar un ciclo de fiestas en el New York Club de Barcelona, el primer cabaret de la rambla donde transitaron bandas como Ojo de Brujo y Rudeman soundsystem. Con el soporte de Arturo Díaz Moreno, un argentino mano derecha de Manu, comenzaron las fiestas Babylon Street.
El furor fue tal que en los meses siguientes tocaron bandas como Café Tacuba, Amparanoia, DJ Gambeat -bajista de Mano Negra-, el DJ italiano Rudeman Soundsystem, artistas callejeros y los mendocinos Karamelo Santo, incluso la cantante Bebe, con quien Karim comenzó una relación sentimental que se extendió por casi un año.
“Cuando me senté en un bar y me ofrecieron la 'sopa mestiza' comprendí que todo se había vuelto un circo”, afirmó Karim. A finales de 2005, en Barcelona, todo era "manucheísmo" y turismo y el espíritu callejero original se volvió marketing puro. Karim se pelea con Bebe -ella llegaría a vender ocho millones de discos empujados por su canción “Malo, malo”- y se pierde unos meses en Marsella, en pleno invierno.
Era hora de otro cambio de piel, a poner a prueba de nuevo sus genes.