De eso sí se habla

domingo, 11 de mayo de 2008

Hay inquietud en el mundo empresario. Es notoria y ya no se oculta. Por ejemplo, según las conclusiones que surgen del Barómetro de Empresas, que realiza la consultora y auditora Deloitte, los hombres de negocios consideran que la inflación es, de lejos, el factor más amenazante para la estabilidad económica del país en los próximos meses: el 69,5% de los consultados la consignó como la "enemiga" a vencer.

La conflictividad social, que acaparó el 10,2% de las respuestas, y las restricciones energéticas, que captaron el 8,5%, quedaron eclipsadas por los temores de un aumento acelerado y constante de los precios de los bienes y servicios. En cuanto a la evolución de los precios en el último año, el 76,2% de los encuestados afirmó que aumentaron. Esto representa un leve incremento respecto de los guarismos que se recolectaron durante la edición del Barómetro de diciembre último, oportunidad en la que el 73,9% de los consultados sostuvo lo mismo. En tanto, un 51,9% dijo que el precio de los bienes y servicios que comercializan creció durante el cuarto trimestre de 2007.

En lo relacionado con los pronósticos en materia de precios, se destaca la disparidad que sigue existiendo entre los incrementos esperados para los próximos 3 meses y para el próximo año. "Mientras el 43,4% de los encuestados estimó que los precios de su empresa seguirán en alza en el transcurso de los próximos tres meses, dicho guarismo se eleva hasta un 78,3% cuando el horizonte se extiende a un año", agrega el informe.

En el último encuentro organizado por la Asociación Empresaria Argentina (AEA), también hubo un pronunciamiento al respecto: José Cartellone tomó la posta y pronunció el discurso de Luis Pagani (titular de la entidad que nuclea a los empresarios más importantes del país), quien no había podido asistir por un problema personal. Y, en lo que fue un claro mensaje a la presidenta Cristina Kirchner, dijo: "Somos muy optimistas sobre el futuro de la Argentina. El mundo nos está dando una gran oportunidad. Si abordamos los desafíos, podremos sostener un fuerte ritmo de expansión económica. Uno de estos desafíos es contener la inflación".

José Cartellone dejó en claro por dónde pasa, desde la óptica de AEA, la solución a este escenario inflacionario: "Será necesario producir un salto cuantitativo y cualitativo en la inversión, que permita superar los cuellos de botella generados por el fuerte crecimiento de los últimos años". Frase que fue avalada por empresarios de la talla de Alfredo Coto, Santiago Soldati, Héctor Magnetto, Carlos Miguens, Marcelo Argüelles, Jorge Aufiero, Cristiano Rattazzi, Aldo y Graciela Roggio, Alejandro Estrada, Carlos Felices, Eduardo Elsztain, Luis Bameule, Mario Vicens y Norberto Peruzzotti, que se ubicaban en la primera fila del auditorio.

También alertó sobre el alza del costo de vida el invitado especial convocado por AEA al seminario: el profesor de la Universidad de Harvard, Dani Rodrik, un economista heterodoxo, como les gusta a los "K". Rodrik defendió la necesidad de una moneda depreciada para el desarrollo de países emergentes, pero advirtió del impacto de la suba de precios en el tipo de cambio real (el ajustado por la inflación).

El lobby de siempre

Está claro que desde ciertos ámbitos empresarios ya se empieza a deslizar una presión extra: que el gobierno recurra a la variable de ajustar el precio del dólar. ¿Hay que "tocar" el tipo de cambio? ¿Es sustentable un dólar por encima de los niveles actuales? En el mundo, la moneda norteamericana se viene depreciando contra el euro. Además, la crisis de las hipotecas debilitó aún más al billete "verde". En los países vecinos, tanto en Chile como en Brasil el dólar cayó en términos nominales. "La diferencia, explica Reyes, es que aquí cayó por la inflación".

Al respecto, el especialista le responde a quienes sostienen que, en 2002, se devaluó sin que se hayan disparado los precios. "Esa situación hoy es diferente a ese momento. Había una alta capacidad instalada ociosa, mientras ahora ya no. Los sectores industriales trabajan a full y la tasa de desempleo bajó muchísimo. En algunos lugares, como Mendoza, es del 3,1% al cuarto trimestre de 2007, lo que demuestra que no hay margen. Lo mismo sucede con el tema energético", subraya.

Por todo esto, la visión de los especialistas apunta a que el escenario se asemeja a lo que ocurrió en la economía argentina en los '60, cuando existía una tasa de inflación importante, pero sin aproximarse a la tan temida "híper". "Estamos lejos de eso. Una híper es más o menos tasa de inflación al 50% mensual. Hoy estamos en el 25% anual", tranquiliza Reyes.

¿Dónde surge el mal? Los economistas consultados por Los Andes destacan que se están descuidando varios frentes sensibles para que se produzca esta mayor inflación, como por ejemplo: el empuje de los salarios, el descontrol del gasto público, la política monetaria expansiva y la falta de apreciación del tipo de cambio en una economía en crecimiento, donde la oferta no acompaña al mismo ritmo.

Escasez de productos, góndolas vacías, alzas desproporcionadas de mercaderías le dan forma a esta realidad inflacionaria de la Argentina de estos tiempos. "El alza de precios está carcomiendo el consumo, que es uno de los principales generadores de la recuperación del nivel de actividad desde el 2003 a la fecha; pero se viene estancando, ya que hace cuatro trimestres que representa el 65,3% del PBI", agrega Garro.

La constante negación oficial respecto de este tema lleva a la conclusión de que el gobierno subestima el problema debido a que, en el momento de revalidar su poder en octubre pasado, no tuvo inconvenientes en hacerlo con contundencia.

Pero Fracchia anticipa que "si en 2009, y ante una inflación del 25% o 30% anual sufriera una caída en la popularidad expresada en las urnas tomará real conciencia. Va en la tónica de esta gestión subestimar problemas como ocurre con la energía o con las tarifas públicas", sentencia el economista del IAE.

Por su parte, Gustavo Reyes reclama la necesidad de tomar "medidas en forma urgente" para que el escenario no se agrave. ¿Por ejemplo? Menciona un plan antiinflacionario como la alternativa para combatir la fiebre de los precios. "La luz roja sería una híper en el corto plazo, cosa que no es probable. Sí, en cambio, vamos a una alta inflación, donde cada vez es más difícil bajarla", afirma Reyes.

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