Suplemento Económico

La inflación: el enemigo "K"

La suba de precios es el principal problema del modelo económico oficial. Empresarios, consultores y economistas coinciden con que el empuje de los salarios, el descontrol del gasto público, la política monetaria expansiva y la falta de apreciación del tipo de cambio en pleno crecimiento son las principales causales de este escenario. Las recetas sugeridas son controlar el gasto público e incentivar la inversión.

domingo, 11 de mayo de 2008

Pasó inadvertida. Pero la señal surgió fuerte en enero pasado. Es cierto, el calor del verano ayudó a que se diluyera la alerta roja que se encendía en la economía nacional. Aunque, sin pausa, la inflación empezaba a transformarse en un enemigo visible. Hubo un indicador que desnudaba que los bolsillos de los argentinos empezaban a sentir la crudeza de los aumentos de precios de la canasta básica: el consumo en la ciudad balnearia de Mar del Plata cayó casi un 35% respecto de igual período de 2007. Los operadores turísticos no desmintieron la estadística, sino que la confirmaron: "No fue como el año pasado, la gente no validó los valores de los alquileres y del costo de vida en general", fue el balance final de la temporada.

Más tarde, el freno en las ventas de autos usados (después del récord, durante marzo cayeron un 5%), el de las reservas de los vehículos 0 Km (tras el boom, los concesionarios avisan que, desde hace un mes, las consultas perdieron la agilidad de tiempos pasados), y los indicadores en descenso del comercio minorista, no hicieron más que reafirmar que, por más que la administración K se oponga a que se mencione la palabra "enfriamiento" como medicina para atenuar la alta temperatura de la economía, el consumo está en plena etapa de desaceleración.

La realidad es contundente: los salarios quedaron rezagados frente al avance de la inflación durante el primer cuatrimestre de 2008. Este escenario parece no poder eludirse por más que los aumentos hayan superado la barrera del 20%, más allá del "tope" oficial del 19,5% acordado entre la CGT y el gobierno nacional.

Y la evidencia de que la erosión del bolsillo se instaló para quedarse son los índices que reflejan un aumento de la pobreza: si bien no se publican más estadísticas oficiales, se calcula que habría unos 2 millones de nuevos pobres en la Argentina como consecuencia del encarecimiento de la canasta básica.

Una de los mayores logros del gobierno nacional fue dejar atrás aquel pico del 54% de pobreza y del 27,7% de indigencia del primer semestre de 2003 para bajarlo al 23,4% y 8,2% respectivamente al primer semestre de 2007 (último dato disponible), según datos del Indec a nivel país.

Sin embargo, el alza de los precios de la canasta básica puso en jaque este índice, revirtió la tendencia y, lo más preocupante, muestra una proyección pesimista para el mediano plazo: "La perspectiva no es alentadora", anticipa Ernesto Kritz. Desde su óptica, si no se logra disminuir el nivel de aumentos de precios, este año podría caer el salario real de trabajadores registrados, lo que afectaría el poder adquisitivo y agravaría, aún más, la situación de los sectores de menores recursos.

"Los sueldos, en términos reales, crecen menos que la inflación desde octubre pasado. Es más, pierden contra el alza de precios", afirma Gustavo Reyes del Ieral de Mendoza.

Eduardo Fracchia del IAE, por su parte, afirma que "la pobreza sube por el alza de precios y el modelo deja de incluir como lo hizo con eficacia ente 2003 y 2006".

Y Gustavo Genoni, doctor en Finanzas y director del MBA de la Universidad Torcuato Di Tella, remata: "La mano de obra no tiene cómo defenderse en estos procesos (inflacionarios). El sindicato protege a los asalariados, pero no alcanza a cubrirlos de la constante suba de precios. La persona de bajos ingresos es la que más sufre".

Esto no será gratuito para el mundo corporativo. Y Kritz ya se la ve venir: "Lo que podría ocurrir es que en el último trimestre haya demandas de revisión de sueldos. De lo contrario, el salario real caería por primera vez. Con los acuerdos firmados, existe el riesgo de que en el último trimestre haya una nueva etapa de negociación entre los gremios y las empresas".

Por culpa tuya

A esta altura, todo argentino sabe qué es la inflación. Lo percibe en cada compra que realiza en un supermercado. Lo sufre el segmento de menores ingresos, cuando intenta adquirir los productos de la canasta básica. Lo siente la clase media, cuando le suben la cuota de los colegios, el costo de la prepaga o el valor de los seguros de los automóviles. Lo percibe el ABC1, cuando ajusta su margen de ahorro mensual.

"Cuando la economía crece más de lo que puede, se recalienta. Por eso, la inflación es uno de los síntomas. Hay otra válvula de escape: las importaciones, que aumentan al doble que las exportaciones. Si esto no sucediera, el alza de precios sería más grande", explica el economista Gustavo Reyes, del Ieral en Mendoza. Asimismo, grafica la situación de la economía argentina como la de un empleado que trabaja dos o tres días seguidos durante 12 horas. "Si no para, tarde o temprano su cuerpo le hará bajar el ritmo. A la economía le pasa igual: si se la sigue cebando como hasta ahora, pasará a tener mecanismos que la harán frenar", agrega.

Coincidencia

Es unánime. Sea cual fuere la fuente consultada, la respuesta es la misma. Por caso, para el director de Economía del Instituto de Estudios Empresarios (IAE) de la Universidad Austral, Eduardo Fracchia, "la inflación es el principal enemigo ya que afecta el núcleo mismo de la estrategia de los Kirchner, que es la distribución de la riqueza".

Por su parte, para el economista Daniel Garro el alza de precios sería uno de los enemigos, aunque sube la apuesta, ya que considera que hay otros puntos débiles del modelo, como la falta de inversión y el aumento desmedido del gasto público. "En realidad, como en la vida, los enemigos para llamarse tales deben ser externos, mientras que el causante de estos 'enemigos' es el propio gobierno con sus políticas económicas. En el caso específico de la inflación, la política monetaria y cambiaria es la causante del alza de precios", sostiene Garro.

Gustavo Genoni no lo duda: "Definitivamente, la inflación puede resquebrajar al modelo. Hay que tener memoria. Esto es lo que le sucedió a Alfonsín entre el '85 y el '89. La diferencia es que ahora los precios internacionales nos benefician. Por eso, dura más esto. Si no fuera por el valor de los comodities, tendríamos déficit de la balanza comercial, déficit fiscal, por lo que se aceleraría la inflación".

Por último, el economista mendocino Sebastián Laza la califica como el "talón de Aquiles" del plan y alerta: "Si el gobierno no logra controlarla y hacerla tender a un dígito, puede llevarse puesto a este plan, al ministro y quién sabe a quién más. Hoy, el riesgo a corto plazo se llama estanflación o sea recesión con inflación". Por: Gustavo Sencio - Ilustración: Gabriel Fernández

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