Deseo que estuvieras aquí
sábado, 10 de mayo de 2008
Los Eclipse saben clonar a la perfección el sonido Floyd.

Una cita imperdible con la historia de Pink Floyd

Desde hoy, y durante todo el mes, los sábados estarán dedicados a contarnos sobre una de las bandas que cambiaron la historia del rock mundial. Los recitales de Eclipse, una muestra gráfica y documentales darán cuenta de una historia extractada de la agrupación que hoy retorna.

Fines de los ‘60. Psicodelia. “Flower power”. Las drogas como ventanas perceptivas. El Mayo Francés. La Guerra Fría. Vietnam. Los primeros escarceos tecnológicos. Liverpool y la cueva de la que surgió el fenómeno: The Beatles. En todo ese contexto, en todo ese hervidero de ideas y filosofías pacifistas (como contracara de la guerra) también en Inglaterra surgió Pink Floyd (Syd Barrett, Roger Waters, Rick Wright, Nick Mason, David Gilmour, Bob Klose; sus integrantes oficiales).

Ellos, hijos de la época, se unieron a la ola del rock psicodélico pero, como eran geniales, fueron creciendo, buscando el camino del lenguaje propio que los llevó directo hacia el rock experimental. En esa ruta, de todo: cambios de integrantes, catorce discos de estudio, obras musicales (del rock sinfónico) dignas de ser atesoradas para los anales de la música, trabajos conceptuales, la llamada “era experimental” (en que sonaba como en “Ummagumma”), la “era Waters” (la de “The final cut ”), la “era Gilmour” (la de “A momentary lapse of reason”). Pero antes un disco de resonancia descomunal, que derivó en película y todo tipo de alusiones artísticas expresivas; el que los alzó en sus brazos para sentarlos en el pedestal en que quedaron y del que nadie los ha podido bajar, “The wall”.

Sí: Pink Floyd. La banda que, luego de 24 años de digresiones, volvió a subir al escenario para tocar en el Live 8 (en 2005, dentro de esos conciertos humanitarios organizados por el rockero Bob Geldof, días antes de la cumbre del G8 en Escocia).

Sobre esta banda es que el grupo mendocino -y tributo- Eclipse, y los productores Darío Manfredi y Gabriela Góngora, han organizado sus shows que, más que presentaciones se nos ofrecen como “estaciones” temáticas que buscan pintar una semblanza de lo que ha sido el recorrido histórico de Pink Floyd desde la fecha de su nacimiento en el ‘64, hasta el suceso comercial que significó “The wall”. “La idea surgió porque, en 2005, hicimos en el Soul cuatro viernes seguidos con cuatro discos sueltos de la banda, elegidos al azar. Esa idea fue de los chicos de Eclipse y la gente se copó -explica Manfredi-. Ese primer esbozo nos dio pie a pensar ‘¿por qué no hacer un recorrido por toda la historia de Pink Floyd de una manera más orgánica?’. Así es como surge este proyecto de tomar los tres próximos sábados”.

Como Pink Floyd tiene 14 discos de estudio en su haber, el desafío de estos artistas mendocinos fue el de pensar cómo distribuir y seleccionar el material en sólo tres sábados. Pero parece que lo lograron.

En principio hay que explicar que “La historia de Pink Floyd” tendrá tres líneas de abordaje: una muestra gráfica, los recitales de Eclipse y la proyección de documentales. Vamos, entonces, a los hechos.

Speak to me, Eclipse

El fuerte de esta idea que es “La historia de Pink Floyd” obviamente se asienta en la música. Y será Eclipse quien se haga cargo de ella.

Esta noche será el turno de “Dark side of the moon” y accesorios. ¿De qué se trata esto? Pues de la instancia que nos permita escuchar, completito, todo ese maravilloso disco del grupo (“Speak to me”, “Breathe”, “On the run”, “Time”, “The great gig in the sky”, “Money”, “Us and them”, “Any colour you like”, “Brain damage” y “Eclipse”); más temas representativos de los primeros siete discos de estudio. “Está bueno porque Eclipse, en vivo, nunca ha tocado esos temas -dice Darío-. Son de esa época en que Barret era la cara visible de Pink Floyd”.
El sábado 17, en tanto, sonará “Wish you were here” (“Shine on you crazy diamond”, “Welcome to the machine”, “Have a cigar” y Wish you were here”), también completo; más temas de los otros siete discos que completan la obra del grupo inglés.

Y finalmente, el sábado 24, la estocada final: dos horas dedicadas a desgranar, uno a uno, los temas de “The wall” (“In the flesh?”, “The thin ice”, “Another brick in the wall”, “The happiest days of our lives”, “Mother”, “Goodbye blue sky”, “Empty spaces”, “Young lust”, “One of my turns”, “Don't leave me now”, “Goodbye cruel world”, “Hey you”, “Is there anybody out there?”, “Nobody home”, “Vera”, “Bring the boys back home”, “Comfortably Numb”, “The show must go on”, “Run like hell”, “Waiting for the worms”, “Stop”, “The trial”, “Outside the wall”.

Rock en letras de molde

La muestra que acompañará a los recitales de Eclipse está compuesta por material gráfico que Manfredi y Góngora han ido recopilando minuciosamente.

“Es una muestra gráfica que reúne algunos afiches viejos de los toques en vivo de Pink Floyd, las tapas de todos sus discos -apunta Darío. No están todos los afiches porque buscamos aquellos que tuviésen una elaboración más artística. Y también iremos mostrando esculturas que algunos artistas mendocinos han hecho sobre la banda. Para el último sábado estará en relación a ‘The wall’”.

El espíritu de la exposición es que vaya variando cada sábado, de manera tal que acompañe las diferencias de cada show. Así: nadie verá la misma muestra si elige ir los tres sábados del mes.

Las voces autorizadas

Cada sábado, también, el documental dará cuenta de aspectos que la música o la gráfica no pueden narrar. Y, precisamente, se trata de aquellas historias y anécdotas que nutrieron a los integrantes de la banda.

Con ese objetivo es que en cada show de “La historia de Pink Floyd” se proyectará, antes del recital, un trabajo fílmico específico.

Esta noche podremos escudriñar en los entretelones que tuvieron como corolario la salida de Syd Barrett de la banda. Tipo extraño, problemático y adicto que generó rispideces de todo tipo entre los músicos hasta que, un día, fue expulsado definitivamente. “Syd Barrett history” es el nombre del documental, dirigido por John Edgilton, en el que en menos de 35 minutos escucharemos a Gilmour, Waters -y otros tantos- delinear los motivos y los modos en que precipitó esta deserción.

El sábado 17, se emitirá la primera parte de “Detrás del muro”, una película en la que los miembros de Pink Floyd cuentan cómo se armó el monumental show en vivo de “The wall”.
En tanto que, el 24, podremos ver la segunda y última parte de este film.

Los Floyd, esos héroes rockeros bajados de la luna para estremecernos hasta el tuétano, estarán flotando en el aire de este mes y sonarán (casi como en directo) a través de los instrumentos de Eclipse. Un placer extendido e insoslayable.

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