El estado de Kerstin Fritzl, cuyo abuelo es también su padre, es crítico pero estable, indicaron las autoridades. Es una de los siete hijos que tuvo Josef Fritzl con su hija, mantenida cautiva durante 24 años en una lóbrega prisión en el sótano de su casa.
Kerstin (19), que se encuentra en un coma inducido, es sometida a diálisis debido al efecto de la falta de oxígeno. Fue traída al hospital inconsciente y posteriormente sufrió convulsiones. La suerte de su familia fue conocida después que los médicos, intrigados por su dolencia, pudieron públicamente a su madre que se presentara porque necesitaban su historial clínico.
Las autoridades apenas dieron información sobre Fritzl, de 73 años, que confesó haber encerrado a su hija Elisabeth desde que tenía 18 años y haberla violado repetidamente. Contó además que quemó el cadáver de uno de sus hijos, que murió de muy corta edad.
El jefe de homicidios de la provincia Baja Austria, Leopold Etz, dijo que las autoridades están seguras de que Fritzl actuó solo.
"Creo que podemos descartar la existencia de cómplices", dijo Etz. Agregó que las pruebas de ADN confirman que ningún otro hombre entró en la prisión del sótano que construyó Fritzl a prueba de ruidos. Ayer, las pruebas confirmaron que Fritzl es el padre biológico de los seis hijos sobrevivientes de su hija.
Fritzl hizo creer a su esposa que Elisabeth se había escapado de joven para unirse a una secta y las autoridades mantienen que no hay prueba alguna de que la esposa, Rosemarie, sabía lo que sucedía o que hubiese participado.
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