Es un bono en pesos a tasa variable. Pagaría una tasa de al menos el 13,5% anual.
jueves, 03 de abril de 2008
Buenos Aires. Con los mercados internacionales un poco más tranquilos y el paro del campo levantado al menos por 30 días, el Gobierno argentino retorna hoy al mercado voluntario de deuda con la emisión de un bono en pesos por 1.000 millones, con vencimiento en 2013. Será la primera emisión de deuda del equipo económico que encabeza Martín Lousteau y del secretario de Finanzas, Hugo Secondini.
Esta vez el ritmo de los mercados mundiales jugó a favor. A pesar de que en Estados Unidos ya se habla francamente de recesión, los inversores apuestan a que esté cerca el punto más bajo de la crisis. La fuerte suba del martes sugeriría esa posibilidad.
De hecho, el martes bajó fuerte el riesgo país y ayer los bonos argentinos que se negociaron en Estados Unidos lo hicieron al alza. Con todo, la visión de los analistas sobre la economía argentina se ha vuelto muy cautelosa en las últimas semanas; la tensión que generó el paro del campo -y la forma en que reaccionó el Poder Ejecutivo- no hicieron más que acrecentar cierto escepticismo sobre la evolución económica, sobre todo porque no hay señales de que se esté trabajando en frenar la inflación.
Lo saliente de esta emisión es que el bono pagará una tasa variable en función de cómo evolucione la tasa Badlar, la tasa que se paga por depósitos superiores al millón de pesos. El lunes esta tasa estaba cerca del 8,5% y se calculaba que la tasa de corte de la emisión oscilaría entre el 13,5 y 13,75% anual. El dato a subrayar es que se optó por no tomar el CER como referencia, debido a que ya nadie cree en ese indicador de inflación.
La colocación ya estaría asegurada entre las AFJP, que aportarían 400 millones; los bancos, que acercarían 300 millones y otros 300 millones que se captarían de otros inversores institucionales, como las compañías de seguros.
Pese a que la tasa es innegablemente alta, la Tesorería no se puede dar el lujo de esperar tiempos mejores, debido a que los pagos de deuda son importantes y como hay muy poca renovación de vencimientos, el flujo de salida de dinero es incesante.
Este año los vencimientos equivalen a unos 48.000 millones de pesos y, con los mercados financieros muy agitados desde hace seis meses, al Gobierno se le hace imperioso acrecentar el superávit fiscal para hacer frente a los compromisos.
De ahí que se sigue de cerca en el mercado la pulseada por las retenciones, porque el nuevo esquema le reportaría al fisco unos 4.500 millones de pesos extra.
A falta de inversores que quieran comprar voluntariamente deuda del Estado argentino, el Gobierno se vale de los superávits de caja de diversos organismos públicos. Como el año pasado, los fondos de la Anses serán otra vez imprescindibles para financiar al Gobierno. Lo mismo el PAMI, la AFIP y los adelantos del Banco Central.