Un hombre, quien trabaja como camillero en el hospital Central, quedó detenido ayer y está sospechado de ser el autor del robo de anestesia y otras drogas medicinales, episodio que habría ocurrido en en la tarde del viernes en el mismo centro asistencial.
La relación del empleado con la sustracción de los elementos habría quedado certificada después de algunas requisas. Una de ellas se habría realizado en un armario que el sospechoso posee dentro de un box en el mismo centro asistencial.
En la tarde del viernes la jefa del servicio de anestesiología determinó el faltante de diferentes elementos de gran valor económico en la sala de cirugía del tercer piso del hospital Central.
Según trascendió habían sido robados cuatro tubos de anestesia y otras drogas por un valor de siete mil pesos, según trascendidos.
La doctora inmediatamente realizó la denuncia en la seccional Tercera y le dio aviso a las autoridades del hospital.
El episodio interesó al mismísimo ministro de Salud Sergio Saracco quien llegó al hospital en la noche del viernes.
Las fuentes apuntaron que algunas enfermeras y varios profesionales médicos habrían aportado, como testigos, la identidad de personas que comenzaron a ser investigadas.
En los primeros minutos de ayer sábado se presentó a declarar un camillero, quien dio su versión de lo ocurrido, pero a las horas fue desvinculado totalmente del caso.
Las averiguaciones continuaron a lo largo de todo el sábado y en la tarde se realizó un allanamiento en el hospital y en el interior de un cofre los policías y funcionarios judiciales hallaron parte de las drogas que habían sido robadas.
La persona a cargo de ese armario fue detenida y derivada a un calabozo de la comisaría 3era.
Anoche el sospechoso iba a ser imputado del delito de hurto agravado.
Una fuente adelantó que el el cofre de esa persona, cuya identidad no fue difundida habían cinco frascos, varias ampollas y otros elementos relacionados con las prácticas anestesiológicas.
Los responsables del servicio apuntaron a los investigadores que es continuo el robo de medicamentos y otros elementos, pero nunca fue de un valor tan significativo como la sustracción de esas especialidades medicinales que derivaron en la denuncia. Una fuente apuntó que con la detención del único sospechoso habría quedado aclarado el episodio.
La banda de delincuentes fingió trabajar en una inmobiliaria llegada al lugar a limpiar la propiedad para venderla.
Vecinos del barrio Las Viñas convocaron para el lunes a funcionarios del ministerio de Seguridad para pedir por la baja de los delitos.