El penitenciario asesinado esta madrugada por los delincuentes tenía apenas 28 años y un nene de 2.
Su papá, Juan Aro, asegura que sentía pasión por lo que hacía y que murió como él quería: cumpliendo su deber. Aro tuvo que pasar el momento más duro que puede pasar un padre.
Esta mañana fue al Cuerpo Médico Forense Criminalístico a reconocer a su hijo muerto. Pero mantiene la entereza. “Toda la vida le gustó el uniforme”, dijo esta mañana en una entrevista a Radio Nihuil.
“Era policía, entró a la penitenciaría, estuvo en el servicio militar, se cumplió el tiempo y entró a la penitenciaría de la cual estaba orgulloso. Un muchacho común, trabajador”. Juan Aro también era policía.
“Nunca dejaré de ser policía, casualmente hoy mi superior me pedía que presentara los papeles para jubilarme y vienen y me entregan el cadáver de mi hijo”. Aro aseguró que la gente a veces no sabe valorar el sacrificio que conlleva ser policía.
“Agradezco a toda la provincia, me siento orgulloso de tener un hijo que sirvió a la comunidad”, dijo. “En la población hay muchos que no saben valorar el sacrificio de todos ellos (policías), incluso la mayoría de los policías tiene problemas de divorcio por la cantidad de horas que se mantienen prestando servicio”.