Benedicto es el tercer papa que visita la sede de la ONU en Nueva York. Antes lo hiceiron Pablo VI y Juan Pablo II. (AFP)
El papa Benedicto XVI hizo hoy un llamamiento ante la Asamblea de la ONU para la defensa de los derechos humanos y afirmó que la pobreza y la exclusión social favorecen la violencia y facilitan el accionar del terrorismo.
"El deber primario de todo Estado es el de proteger a la propia población" de cualquier tipo de violaciones de derechos humanos o crisis humanitarias, afirmó el pontífice ante el pleno de la Asamblea de la Naciones Unidas, en el tercer día de su visita a Estados Unidos.
Benedicto XVI, de 81 años, dijo además que "si los Estados no son capaces de garantizar esta protección, la comunidad internacional debe intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de las Naciones Unidas y otros instrumentos internacionales".
"La promoción de los derechos humanos es la estrategia más eficaz", dijo el Papa, y reafirmó su llamamiento a la acción coletiva para resolver "los problemas que asolan el mundo", informó la agencia italiana ANSA.
Benedicto ha afirmado que el mundo aún está sujeto a las "decisiones de unos pocos", sin citar algún país en particular, pero en lo que pareció una referencia a la intervención militar de Estados Unidos en Irak.
En la tercera intervención de un Papa ante la Asamblea de la ONU, Benedicto XVI advirtió que los países que actúan unilateralmente en el escenario mundial socavan la autoridad de las Naciones Unidas y debilitan el consenso amplio, "necesario para afrontar los problemas mundiales".
La noción de un consenso multilateral "está en crisis porque aún está subordinado a las decisiones de unos pocos, en tanto que los problemas del mundo piden intervenciones en la forma de acciones colectivas por parte de la comunidad internacional", afirmó.
El Pontífice pidió "una búsqueda más profunda de vías para manejar los conflictos, al explorar cada avenida diplomática posible, y dar atención y alentar incluso la señal más remota de diálogo o deseo de reconciliación".
En otro segmento de su discurso, Benedicto XVI calificó a los derechos humanos, en especial la libertad religiosa como "el lenguaje común y la base ética de las relaciones internacionales", tras agregar que el promover los derechos humanos es la mejor manera de eliminar las desigualdades.
"Las víctimas de la desesperación y las privaciones, cuya dignidad humana es violada con impunidad, se convierten en presas fáciles de la violencia, y ellos pueden convertirse después en violadores de la paz", ha dicho el papa, en una aparente referencia a las causas sociales del terrorismo.
Además, pidió que la libertad religiosa sea protegida contra las visiones laicas y de las religiones mayoritarias que hacen a un lado otros tipos de fe, en una referencia a los países musulmanes, donde las minorías cristianas se quejan de discriminación.
"Es inconcebible que los creyentes deban suprimir una parte de sí mismos, la fe, para poder ser ciudadanos activos", sostuvo.
Benedicto XVI arribó hoy a la sede de Naciones Unidas, primera etapa de tres días de actividades en Nueva York que concluirán el domingo con una misa en el estadio de los Yankees.
El Pontífice fue recibido en la sede de la ONU por el secretario general, Ban Ki-moon, y por el presidente de la Asamblea General, Srgjan Kerim.
El Papa sostuvo también que la dignidad del ser humano, "creado a imagen de Dios", debe ser el centro de las acciones de la comunidad internacional.
Y advirtió que constituye un error adoptar un "acercamiento pragmático" al "sentido y la interpretación de los derechos", ya que puede negar su universalidad "en nombre de diferentes concepciones culturales, políticas, sociales y hasta religiosas".
El Papa reafirmó el "carácter sagrado de la vida" al pronunciarse sobre el riesgo de concepciones científicas que ponen en discusión el "orden de la creación".
Un sismo de 4,2 grados en la escala de Richter sacudió hoy la ciudad de Pisco, provocando solo alarma, en una ciudad que sufrió en agosto del año pasado un devastador terremoto. Es el segundo temblor en menos de 72 horas.
El teniente Dennis van Uhm, de 23 años, fue uno de los dos soldados holandeses de la misión de la OTAN muertos en el ataque al vehículo en el que se trasladaban por la provincia de Uruzgán, dijo el vocero militar teniente general Freek Meulman.