El reguero de sangre que dejó al escapar fue lo que llevó a la Policía a detener al joven ladrón que en la siesta de ayer se llevó 20 mil pesos en efectivo de un conocido mercado de Junín. El chico, de 16 años, quedó detenido a las 20 cuando caminaba por la calle, aún con sus heridas sangrantes y aún con el dinero en su poder.
El suceso comenzó durante la siesta de ayer, cuando el ladrón ingresó por una ventana a la planta baja del mercado "Dengra" ubicado en Avenida Mitre de Junín. El local, por otra parte, es propiedad de los padres del senador provincial por la Concertación Omar Dengra. Los padres del legislador, entretanto, dormían en el segundo piso del local.
El ladrón hizo todo medianamente bien: se llevó el dinero (20 mil entre pesos y dólares) pero al salir por la ventana que había roto algo le pasó: de pronto, los vidrios puntiagudos rozaron sus brazos y sus piernas y la sangre comenzó a fluir. Escapó dejando una estela roja tras sus pasos.
Cuando los padres de Dengra se levantaron notaron el faltante del dinero. Y, a poco de caminar, dieron con la ventana rota, y con la sangre que se perdía por calle Mitre. Llamaron a la Policía.
Los efectivos de la seccional 19 y de Investigaciones no hicieron más que seguir las manchas rojas que terminaban en el colegio terciario 9-001 San Martín, que por esas horas -eran más de las 16- estaba cerrado. El ladrón parece un obsesivo por las ventanas, ya que ingresó a la escuela por esa vía después de romper los vidrios. En ese momento, nuevas heridas se le sumaron a las que ya tenía.
En el interior del establecimiento el joven estuvo en tres aulas: en todas dejó su sangre pero en la última se tomó el tiempo de escribir un nombre en la pared blanca: con sus manos y con su propia sangre escribió "José".
Curiosamente, en la escuela se acabaron los rastros de sangre. Cuando los policías llegaron al lugar junto con los alumnos -que estaban fascinados porque esa tarde suspendieron el dictado de clases- vieron que las manchas terminaban en la palabra "José".
Igual, la pesquisa continuó por las calles del centro de Junín, que fueron invadidas por efectivos que ayer se parecían más a vampiros que a policías: "buscaban sangre", tal como graficó una fuente consultada.
Así fue que a las 20, en la calle Videla, uniformados vieron a un joven de 16 años que lucía sus dos brazos con gasas mal colocadas: el color rojo de la sangre las atravesaba.
"¿Será él?", se preguntaron. El chico fue detenido y se comprobó que en el jogging que le cubría sus piernas el rojo sangre también resaltaba. Al inspeccionarlo le encontraron el dinero. Lo detuvieron y lo enviaron a un centro de salud donde lo curaron de manera correcta.
El caso terminó en manos de la Justicia de Menores de San Martín y fue calificado como robo agravado. La duda que les quedó a los pesquisas fue por qué el ladrón escribió "José" en la pared de la escuela donde estuvo, ya que ese no es su nombre.
Ocurrieron entre las 16 y las 22 del martes. Un frigorífico, un remisero y una pinturería estuvieron entre los objetivos.
Es Diego Casanova, un recluso que participó en la muerte de otro.