Roma. Entre insultos, polémicas y escándalos de último momento, cerró a la medianoche de ayer la campaña electoral italiana. El líder del reformismo democrático Walter Veltroni, del partido Democrático, logró reunir una gran multitud en la piazza del Popolo de Roma, como había conseguido hacerlo en Nápoles, Bolonia y Milán en los días anteriores. "A Italia hay que amarla y no usarla", dijo Veltroni. El jefe conservador Silvio Berlusconi, a su vez, decidió concentrarse en las entrevistas por televisión y radio y en sus últimas declaraciones anunció que si ganaba las elecciones su primera medida será cancelar los impuestos directos a las casas, una medida de indudable repercusión popular.
Berlusconi prometió también que suprimirá la tasa que pagan los automovilistas y motociclistas sobre sus vehículos, pero en una segunda etapa.
"Soy optimista". Ayer aparecieron muchos carteles con el nuevo slogan de Veltroni. En la piazza del Popolo se reunieron unas cien mil personas, según los organizadores, pero Berlusconi aseguró que no eran más de cuarenta mil.
Varios personajes famosos decidieron apoyar abiertamente a Veltroni. Primero fue el divo hollywoodense George Clooney, quien se abrazó con su amigo italiano. Después llegó el apoyo de la familia Kennedy. Ayer se agregó el actor y director Roberto Benigni.
Otro apoyo desató un vasto escándalo debido a una reacción de Berlusconi. El popularísimo capitán del club de fútbol Roma, Francesco Totti, anunció su apoyo a Veltroni. Berlusconi, que es el presidente-propietario del club Milan, dijo que Totti "no tiene la cabeza en su lugar". Fueron tan fuertes las reacciones en Roma que Berlusconi ayer debió desmentirse y afirmar que "quiero mucho a Totti, que ha sido usado por mis adversarios" y agregó que "su esposa trabaja en mis canales de televisión".
En su discurso desde la vasta tribuna de la piazza del Popolo, que estaba repleta de intelectuales y gente del espectáculo junto con los dirigentes del partido Democrático, Veltroni recordó que había recorrido más de veinte mil kilómetros en el pullman que lo llevó a las 110 provincias italianas. "Nuestro viaje termina aquí pero comienza otro para cambiar a Italia".
Ayer también cerraron su campaña electoral los candidatos a jefes de Gobierno de los tres partidos que, si reciben el favor de una parte consistente del electorado, pueden poner en apuros a Berlusconi y a Veltroni como líderes de las dos grandes coaliciones. Pier Ferdinando Casini, ex aliado y amigo de Berlusconi, actualmente su enconado adversario, afirmó que el líder conservador fracasó en su intento de liquidar al centrismo. Casini lidera la UDC, centrista de matriz católica, muy cercano a la poderosa Iglesia italiana. La UDC aspira a pasar el mínimo del 8% necesario para conquistar senadores en varias regiones. En este caso, Berlusconi podría quedar en situación precaria en el Senado.
También Francesco Storace, de la Destra, apunta a crear problemas a su ex aliado Silvio Berlusconi y a su ex jefe, Gianfranco Fini, en la ex neofascista Alianza Nacional, principal aliado del líder conservador. Ayer Berlusconi hizo una "súplica" para que los electores de centroderecha que quieran votar por Casini o Storace "no desperdicien el sufragio".
El tercero en discordia es el presidente de la Cámara de Diputados y líder de Refundación Comunista, Fausto Bertinotti, aspirante a primer ministro por la Izquierda Arco Iris, una coalición de otros grupos comunistas y de los verdes ecologistas. Podría quitar votos a Veltroni.