Bodegas, vino y aceite de oliva
sábado, 12 de abril de 2008
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Marcas conocidas, en vinos y aceites pueblan las góndolas. Algunos buscan tiendas especializadas.

Negocios paralelos

Cada vez son más las bodegas que producen aceite de oliva premium. Aunque la comercialización de este producto sigue apareciendo aún como un negocio secundario, no dejan de sumarse al mercado las marcas relacionadas con el vino y sus atributos se promocionan con el mismo énfasis.

María Soledad Gonzalez - sgonzalez@areadelvino.com

vino y aceite de oliva parecen ser negocios que marchan por el mismo camino. Desde hace un par de años varias bodegas han incursionado y están desarrollando nuevas unidades de negocios de la mano del aceite de oliva.

Este no es un negocio subsidiario, aunque Argentina como productor tenga una mínima parte del share del mercado y sean los europeos (España e Italia) quienes llevan la bandera del producto por el mundo con su dieta Mediterránea. Según datos de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, en nuestro país en el 2006 se exportaron en total a granel y envasado, 58.515.218 dólares FOB por la venta de aceite de oliva, lo que representó 15.017 toneladas de este producto. Mientras que en el 2007 se exportaron 65.094.920 dólares FOB, lo que representa 17.766 toneladas.

El 90% de las exportaciones de aceite de oliva corresponde a la categoría extra virgen. Los principales destinos son: EE.UU. y Brasil, que juntos representan el 40% de las exportaciones, mientras que el tercer destino es Italia que aporta el 4%, paradójicamente uno de nuestros competidores.

Varias bodegas no sólo están vendiendo vino, sino que sus cadenas de distribución están sumando un nuevo producto, el aceite de oliva. Se trata de bodegas como Tittarelli, Zuccardi, López, Alta Vista, Lurton, Caligiore, Bianchi, Tapiz, Atilio Avena y Tierras Altas, entre otras, aunque estas dos últimas hicieron un proceso inverso, ya que primero comenzaron con las aceitunas para luego dedicarse al vino.

“Desde la antigüedad, alrededor del Mediterráneo, los dos cultivos van a la par. En Mendoza, los inmigrantes plantaron tradicionalmente olivos en medio de los viñedos desde principio de siglo, llevando conjuntamente estos dos negocios. Estos olivos se encuentran en casi todos los viñedos de Alta Vista, lo que nos llevó a perpetuar la tradición produciendo nuestro propio aceite de oliva con el método tradicional del molino de piedra”, sostuvo el gerente general de Bodega Alta Vista, Philippe Rolet, quien agregó que “no obstante, por los volúmenes producidos y el método de producción artesanal y altamente cualitativo no deja de ser marginal este negocio en comparación con el vino en Alta Vista”.

Gustavo Caligiore, dueño de Bodega Caligiore, un establecimiento especializado en vinos orgánicos, también ha empezado con la producción de aceite de oliva. “Básicamente en una de las fincas hay olivos entre la plantación de vid y por los pedidos de las personas que visitaban la bodega empezamos a producir aceite con aceitunas certificadas orgánicas. Hacemos una cantidad muy pequeña, sólo para vender en la bodega”.

El mismo canal

Aprovechando esta conexión ancestral entre los viñedos y los olivos, los bodegueros iniciaron su unidad de negocios “ultra premium”. Una de las principales razones por las que estos productos se pueden comercializar juntos es que los canales de venta en mercados “on trade” y “off trade” son prácticamente los mismos.

“Nosotros hacemos vinos de alta calidad y el aceite ha seguido esa tendencia. La idea de hacer aceite de oliva surgió en el 2005, ya que muchos de nuestros clientes nos pedían ese producto”, sostuvo Guillermau Martinau, director General de Bodega Lurton, que produce anualmente unas 10.000 botellas de oliva de 500 cm3. “Principalmente – continuó - vendemos nuestra producción en Europa y más específicamente en Francia. Lo que hacemos para colocar el aceite es aprovechar nuestra fuerza comercial y como vendemos a importadores que a su vez se conectan con tiendas mayoristas, no hay problema”.

Para su colega, Philippe Rolet hay algunas diferencias: “Cuando se producen aceite de oliva y vino a grandes escalas, los canales de distribución intermedios son distintos, pero los finales tienden a ser los mismos, es decir, almacenes, supermercados, entre otros. En una producción más acotada o especializada, los canales de distribución pueden ser idénticos como almacenes finos y restaurantes y también pueden ser distintos en el caso de vinotecas o tiendas especializadas en aceites”.

Mientras que Rodolfo Vargas Arizu, de Tierras Altas, quien es uno de los principales productores de aceite de oliva de la zona, hizo el recorrido inverso. “En el canal de aceite de oliva incluimos el vino, que se acompaña muy bien sólo en alta calidades. Los canales de distribución son similares, son productos gourmets, donde se busca máxima calidad”.

Sin una apreciación sólida del producto

Las bodegas productoras de aceite de oliva tratan de lograr un proceso de cambio en la mente del consumidor, similar al experimentado con el vino, donde el consumidor pasó de consumir vinos básicos sin mención varietal a preferir vinos en menos ocasiones, pero de mayor calidad.
“Exportamos el 85% de nuestra producción, porque el consumo en Argentina es muy bajo y el mercado interno sólo absorbe un 15% de la producción nacional. Históricamente, ha sido un producto exportable y ese ha sido el gran mercado”, dijo a FINCAS Vargas Arizu.

Recién en los últimos años y con la fuerte actividad de promoción los consumidores están buscando cambiar los hábitos. En este sentido, por ejemplo, en la provincia de Mendoza, desde la Universidad Nacional de Cuyo convocaron a personas interesadas en formar parte de un panel de cata de aceites de oliva virgen, como parte del proyecto de extensión “Panel de Cata de aceites de oliva virgen, marca Mendoza”. Una de las iniciativas, liderada por la experta Ing. Agr. Mónica Bauzá, es desarrollar personas capacitadas para evaluar el aceite de oliva con criterios internacionales. Si se compara con el vino y la oferta educativa que existe en la provincia y el país para que cualquier consumidor pueda al menos detectar características organolépticas en un vino, el aceite en este sentido recién está empezando.

“Creo que el consumidor argentino tiene una capacidad enorme para cambiar hacia productos de muy alta calidad. Ya lo hemos visto con el vino. En las décadas anteriores se veía mucho volumen y poca calidad. Hoy, el consumidor cambió, ahora quiere vinos de calidad y está dispuesto a pagarlos. Con el aceite de oliva estamos al inicio de este mismo proceso, donde el consumidor comenzará a pedir más y más calidad”, aseguró Martinau.

Hugo Avena, dueño de la Bodega Atilio Avena, dijo que “nosotros intentamos vender el aceite por los mismos canales que el vino. El aceite lo hemos colocado en México, Colombia y Brasil y se ha convertido en un excelente acompañamiento”.

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