Markama
sábado, 12 de abril de 2008

Buscando un símbolo de paz

El grupo presenta hoy en el Teatro Independencia “Latinoamérica vive”, un espectáculo que intenta llevar un mensaje de paz a un continente convulsionado. La fórmula para mantenerse vigentes y la apuesta por conmover a las nuevas generaciones.

Pablo Pereyra - ppereyra@losandes.com.ar

Esta noche, a las 21, la reconocida agrupación mendocina presenta un nuevo espectáculo. Con la metáfora de arrojar un salvavidas al mar, la idea es rescatar de la oscuridad del pasado un puñado de sonidos imprescindibles de los géneros andinos y acercarlos al presente, darles cobijo y ofrecerlos como una ofrenda para nuevas generaciones.

En situación de continuidad después de un 2007 fructífero en proyectos como la publicación del impecable álbum "Danzas argentinas" y su magnífico y dos veces interpretado recital "Markama sinfónico", ambos presentados en la Sala Mayor, "Latinoamérica vive" desembarca con una atmósfera de inspiración que toma la forma de mensaje fraterno; una misiva de paz directamente relacionada con los acontecimientos ocurridos recientemente en la región. Léase: conflictos de las FARC y los recitales espontáneos de los artistas para encontrar la reconciliación.

Ambos acontecimientos, el de disputa y el de tregua, inspiraron la expresión de este recital. El mismo Archi Zambrano lo asume: "Markama siempre hizo música latinoamericana, pero una cantidad de ella estaba fuera de los repertorios en vivo al menos en estos últimos cinco años. Ahora creemos que es nuevamente un momento oportuno para interpretar la música de Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Bolivia. Con todo lo ocurrido recientemente, creemos que es momento de un mensaje de hermandad”.

El sonido del pueblo

Dijo una vez el dramaturgo español Antonio Buero Vallejo: "Cuando no me ve nadie, como ahora, gusto de imaginar a veces si no será la música la única respuesta posible para algunas preguntas”. En esa dirección está la fábula de este reencuentro: en descubrir respuestas para muchas preguntas sobre la identidad de América Latina, a través de lo que ellos mejor saben hacer: su música.

Esta noche, además de una serie de invitados sorpresa que ninguno de los miembros de la agrupación quiso adelantar, Markama tiene preparada una lista de canciones "para sacarse el sombrero". En primera medida, el cuarteto repasará material de su último disco, con "Zamba del Aguayu", de Zambrano, entre otras. En su peregrinaje hacia el pasado y el recuerdo, la retrospectiva incluye temas históricos, no sólo para los países que los originaron, sino para la vida musical de Markama en sí, como "La cueca de los coyas", "La bolivianita", "Poco a poco", y la hermosísima obra de Eduardo Ocaranza: "Vals de la Virreina", un tema que hace por lo menos veinte años que no aparecía en el repertorio en vivo de la agrupación. Además, un vuelo por los sonidos de Venezuela y Ecuador estarán presentes como "Quitapesares" el joropo que posteriormente le diera nombre al disco de 1985 del cuarteto y "Tío Iluma", el famoso sanjuanito.

Entre otras recuperaciones arqueológicas en forma de canción se encuentran la "Zamba Landó", un tema clásico del Perú pero que popularizó el grupo chileno Inti Illimani y "Camino de llamas", canción que oportunamente terminó en dos versiones, la última con la voz de León Gieco, grabada en la década del noventa.

La restauración de este repertorio llevó tres meses de ensayos y en él también se adicionó la música ciudadana, en este caso de "Fuego lento", del último disco, aunque sin embargo nunca tocado en vivo, completando así casi una veintena de canciones.

Recuerdos del pasado

Uno de los proyectos iniciales de Markama fue la utopía de unir cada uno de los distintos y a la vez semejantes pueblos del Sur del continente americano con la música.

Con 32 años de actuaciones, no fueron inmunes a los cambios que fueron transformando también su música y su manera de abordarla. Sobre todo en el ejemplo del tango citado anteriormente, en el que el sello Markama reconstruye un género que por mucho tiempo habían evitado y que se amoldó a su estilo con un resultado que muchos po-drán advertir en el concierto de esta noche. Los cambios de formación también los afectaron y por sus discos pasaron imborrables como Juan Lázaro Méndolas, Damián Sánchez y Lars Nilsson, entre otros, llegando a 2007 con el remplazo del bajista, Pablo Guzzo, por Gabriel Narváez, reflejando así el recambio generacional que tanto quieren remarcar. Zambrano lo dejó más que claro: "Esperamos que se acerquen esta noche los jóvenes, que ellos descubran estas canciones que le sonarán nuevas, pero que son un puente a otros tiempos de Markama y a otros tiempos de la cultura de la misma América Latina. La idea de expresar ese recambio, tanto dentro como fuera del grupo. Es como una inyección para el alma", afirmó.

Presente continuo

2008 no ha sido un año muy festivalero para Markama hasta ahora. En el verano tocaron en Jesús María y en el Festival de la Tonada. Hacia mediados de año tienen previsto viajar a Buenos Aires y allí "hacer un poco de ruido para que se haga eco en el resto del país", aseguró Zambrano. Como toda usina creativa siempre encendida, la agrupación ya trabaja en un nuevo proyecto musical, siguiendo los pasos que han caracterizado sus últimos movimientos artísticos: primero un disco y luego una presentación en vivo del mismo, donde ponen a prueba su ductibilidad entre un estudio de grabación y un escenario y experimentando con géneros como la milonga, el chamamé, la cueca, la zamba, el gato, el triunfo, la chacarera, el vals, incluso el malambo, en una escalón siempre por encima de lo estamental. Las descripciones a veces quedan cortas, pero como dice Ernst: "La música comienza donde acaba el lenguaje". Markama lo sabe.

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