En el último tramo de este recorrido vendimial, las Reinas de los departamentos se levantaron agotadas, con ganas de seguir durmiendo. Anteanoche se acostaron a las 3 y ayer a la mañana las despertaron a las 6 para comenzar a prepararse para el Carrusel. Algunas se despegaron de la almohada a último momento y, otras, estuvieron al pie del cañón desde temprano.
Fue la última noche que pasaron juntas, previa a la elección del Acto Central. Muchas se fueron a la cama imaginando cómo sería esa noche, cuál sería el resultado del sufragio y cómo les calzaría la corona de Reina Nacional de la Vendimia.
Muy temprano por la mañana, casi con un ritmo militar, se levantaron dispuestas a entregarse a las manos de las maquilladoras y los peluqueros. De a poco colmaron un salón al que, las que fueron llegando más tarde, también usaron como desayunador.
En estos días juntas -cuentan las soberanas departamentales- no sólo han vivido experiencias nunca antes vividas; también han podido conocerse y hacerse amigas. “Nos hemos pasado los teléfonos, las direcciones y los mails para seguir en contacto”, comentó Damiana, la reina de Maipú, quien recibió un enorme ramo de rosas de un “admirador” anónimo mientras la estaban maquillando.
Entre las quejas y el sueño
La experiencia de la Vía Blanca fue “inolvidable” afirmaron todas. Muchas se quejaron porque sintieron la agresión de la gente, algunas, en carne propia. “A mí me tiraron un racimo de uva en la cabeza y me corrieron la corona para adelante”, refunfuñó Muriel, de Luján.
Algunas Reinas distritales también “ligaron” algunos manzanazos y a Romina, de San Carlos, le pegaron en la cara. “Deberían sacar las frutas de la Vía Blanca y el Carrusel, porque sirven para que nos agredan”, se quejó Muriel.
En realidad los comentarios de las Reinas fueron más bien escuetos. La mayoría estaba con sueño y pocas ganas de hablar. Es más, Jésica, la reina de Guaymallén, se quedó dormida ni bien se sentó a que la maquillaran. Julieta, de Las Heras, casi llegó a soñar mientras la peinaban.
“Me acosté a las 2.45 y me levanté a las 6. No doy más”, mostró cara de agotada Julieta. “No hemos tenido tiempo ni para estar en el hotel. Comemos, dormimos y salimos”, comentó Anabela, de Godoy Cruz.
El micro ha sido el lugar de reunión para las Reinas. Cuentan que los viajes han sido una de las partes más divertidas de esta vivencia. “Es el lugar donde no nos ve nadie y podemos ser más desestructuradas”, confesó Julieta.
Las chicas pasaron todos estos días entre las presentaciones en público, los cursos, la peluquería, la maquilladora, la corona y la capa. El ritmo fue agotador y ya, sobre la línea final, muchas pensaban en estar cerca de su familia. “Algunas han estado tristes porque están lejos de su familia. Ahora, en Vendimia, se juntan muchas emociones y querés compartirlas”, comentó con pena Damiana.
Florencia Moreno Tous logró la cuarta corona para el departamento de Tupungato al conseguir 87 votos. "Quiero agradecer a mi familia", fueron sus primeras palabras. También le agradeció a la gente. "Estoy muy orgullosa de representar a los mendocinos".
Era la estrella hasta que una manzana lanzada desde un carro le pegó y tuvo que irse. Jaque y Cobos con hinchada propia.