Dos de los acusados caminan hacia el recinto de debate.
Con "inasistencia por fuga" de un testigo de identidad reservada, continuó ayer el juicio por el asesinato de Susana Cruz Rubino, ocurrido en octubre de 2005.
Además de esta insólita novedad, lo más destacado de la tercera jornada fue el testimonio de un policía, quien afirmó que uno de los imputados le dijo que estaba relacionado con el robo de "unos cueros" (unas carteras) en la Quinta Sección.
Susana Cruz fue asaltada frente a su vivienda de la calle Tiburcio Benegas al 800 de Ciudad. Dos individuos dejaron marchar a la hija de la víctima y obligaron a ésta a meterse a una acequia para luego dispararle.
El dato más llamativo del juicio surgió ayer cuando el juez Pedro Carrizo pidió que se presentara un testigo de identidad reservada. Una empleada judicial le explicó que no estaba y como la explicación fue vaga, la mujer agregó que "es un preso que se ha fugado de la cárcel de San Rafael", lo que terminó por quitarle todo misterio a la identidad del testigo.
A juzgar por la sorpresa que despertó este dado en la poblada Tercera Cámara del Crimen, la notificación de la fuga de este preso parecería ser muy reciente.
"Es una locura la desaparición del testigo de identidad reservada", advirtió el abogado querellante Carlos de Casas.
El testigo se escapó del mismo penal donde está alojado actualmente Carlos Molina, uno de los imputados en la causa.
De los tres imputados, Molina es quien, en principio, enfrenta una situación más complicada ya que sería el dueño del presunto Corsa en el que se habrían desplazado los delincuentes.
Por unos “cueros”
El testigo más fuerte que presentó la defensa fue Javier Luján, un policía que estuvo en contacto con Carlos Molina, luego de que este fuera detenido en Comodoro Rivadavia. Luján se encargó de custodiar al detenido previo a que éste declarara en la comisaría Sexta.
"Molina me dijo que lo habían detenido por unos ‘cueros’. Él iba pasando y vio un vehículo, se bajó y fueron a buscar unos cueros", dijo el uniformado.
Desde la querella se marcó una contradicción entre esta declaración y una anterior que había realizado casi dos años después del asesinato, ante la Fiscalía de Delitos Complejos.
“Estaba en el tema”
También quedó algo comprometida la situación de Mario Díaz, quien según los datos aportados por Mónica Duarte, una vecina del barrio Los Barrancos, "estaba metido en el tema".
La mujer dijo que este comentario le había llegado de su hijo, que vive en Neuquén.
La liviandad de la declaración del oficial inspector Raúl Olivares -una constante de los uniformados en este caso- no aportó nada nuevo en este juicio.
Los trasandinos están detenidos pero no fueron imputados de ningún delito. La versión policial del tiroteo es dudosa.