Desnudos, encerrados en su vehículo, aterrorizados y sin ninguna pertenencia, finalizaron dos chicas y el novio de una de ellas en la madrugada del lunes, luego de ser asaltados por dos delincuentes que se movilizaban a caballo.
"Buenas noches. No hagan ruido porque si no los matamos", dijo uno de los dos jinetes que se acercó a los tres jóvenes que charlaban alumbrados por la luna llena, en una pequeña playa del río Mendoza, en la zona de Blanco Encalada, Luján.
Las dos chicas y el joven pensaron que era un chiste, pero tuvieron un cachetazo de realidad cuando los dos sujetos bajaron de los caballos esgrimiendo, ambos, revólveres.
"No sabíamos qué hacer. Era todo muy raro porque cinco minutos antes pasó por el lugar una patrulla de la Policía y cuando se dejaron de ver las luces de las balizas de la patrulla aparecieron estos ladrones", dijo una de las víctimas, que pidió reserva de su identidad.
Los tres jóvenes decidieron en los primeros minutos de la madrugada del lunes salir a dar una vuelta en el Peugeot 205 del muchacho.
El vehículo partió hacia la montaña y se fueron animando a más porque la luna iluminaba todo y además vieron que había mucha gente por la zona.
A las dos de la madrugada el Peugeot comenzó a bajar hacia el río Mendoza por una huella que está tres kilómetros al oeste del puesto policial de Blanco Encalada.
Cuando llegaron al cauce vieron que había gente acampando y con la tranquilidad de saber que no estaban solos, bajaron del vehículo y se sentaron en las piedras al costado del río. La presencia de un patrullero les dio más calma y cuando conversaban fue que llegaron los asaltantes.
Después de la presentación comenzaron las amenazas. "A cada momento repetían que no habláramos fuerte porque sino nos mataban", recordó la chica. Luego la joven manifestó que a cada uno de ellos les iban pidiendo plata, celulares y cosas de valor, pero hacían hincapié en no hablar fuerte "porque sino te mato".
Después les quitaron las zapatillas y los dejaron a un costado del Peugeot con uno de los delincuentes apuntándoles y el restante se metió en el auto y comenzó a sacar el estéreo, los discos compactos, un pen drive y otras pertenencias.
Los ladrones portaban linternas y alumbraban a los ojos a sus víctimas tratando de encandilarlas para no ser reconocidos, a pesar de estar con gorros y pasamontañas.
Después de un rato, siempre a punta de pistola, fueron conduciendo de a una a las víctimas al auto y las obligaron a desnudarse. Cuando los tres chicos estuvieron completamente desnudos los sujetos se fueron en los caballos llevándose las zapatillas, las llaves del auto, las cosas de más valor y dejaron esparcidas en el piso las prendas de las víctimas.