Dicen que las brujas no existen, pero que las hay, las hay. La misma analogía puede aplicarse a la elección de la Reina Nacional y su vínculo con el color político de turno. Nadie ha visto un arreglo entre una comuna oficialista y el gobierno de turno, pero más de uno reconoce que es una idea fija en la sociedad mendocina.
Sin ir más lejos, en las entrevistas que Los Andes realiza a las candidatas al cetro nacional de este año, se escuchó a una decir: “Yo pensaba que había acomodo, pero ahora me di cuenta de que en mi departamento no. Igual sigo pensando que puede haber acomodo para elegir a la Reina Nacional”.
Mentiras verdaderas
La pregunta que genera la leyenda es ¿qué ganancia política puede tener un intendente posicionando una candidata comunal como Reina Nacional? “Una Reina Nacional no le suma al intendente en forma personal, sino que le suma a la provincia principalmente”, manifiesta el ex intendente de Luján, Omar de Marchi y agrega: “Es más mito que verdad porque no lo veo posible. No me parecería serio que un gobernador aceptara eso y si existiera esa práctica ya se hubiera deschavado”.
Quizá también alimentó la fábula el entusiasmo de algunos municipios al tener una candidata con potencial. “Creo que hay intendentes que se sienten orgullosos de sus reinas, pero de ahí a que las acomoden políticamente no creo que suceda. Nosotras votamos y nunca nos han presionado para elegir a alguna chica en particular”, asevera Josefina Di Pietro, presidenta de la Comisión de Reinas Nacionales de la Vendimia (Corenave). La institución que ayudó a crear nunca ha recibido una queja o denuncia formal y eso, según la comisión, es una prueba de que no pasa del simple rumor.
La dinámica de la votación es la explicación de más peso lógico para las personas que desde hace años están vinculadas a Vendimia. “Los que eligen a la Reina Nacional son los invitados especiales que son independientes porque la mayoría no son funcionarios. Ese tipo de especulaciones perjudican a las chicas”, comenta Gladys Masi, titular del Pacsem (Programa de Actividades Culturales y Socio Económicas de Mendoza). “Quienes eligen a la Reina ven a las chicas durante una hora y media, un día antes de la elección. Es un mito falso”, asegura Alejandra Gamboa, coordinadora de las reinas nacionales. “En la calle se mueve ese sentimiento de que todo está arreglado. Todos los días le explico a la gente que no es así”, agrega.
Lobby si, arreglo no
El lobby o presión marketinera es una práctica mucho mejor aceptada. Imprimir afiches, llevar hinchadas, regalar cosas a la gente y otros métodos proselitistas no dan votos directos, pero hacen ganar el favoritismo de la gente, algo que a veces los votantes terminan eventualmente teniendo en cuenta. “El lobby me parece muy bien porque da a conocer a las chicas y al departamento”, sostiene Josefina Di Pietro.
“Las chicas no hablan de política aunque sí tienen la idea de que gana la que hace mejor lobby. Ahora han cambiado la mentalidad, pueden ser monísimas, pero si un intendente no las acompaña no llegan lejos”, afirma Gamboa. Ariel Ortiz trabaja en prensa de Junín y aunque lleva casi 20 años de Vendimias se muestra incrédulo: “Soy reticente a creer que el mito es verdad, aunque si se ha visto que el intendente del mismo signo político que el del gobierno provincial haga más lobby que uno que no lo es, pero no creo que eso sea suficiente para torcer una elección”.
La raíz del mito muchas veces es atribuida a los padres de las chicas. Muchos encuentran en la denuncia de “acomodo” una mejor excusa que la eliminación de sus hijas simplemente porque los votantes prefirieron a otra.
“Yo creo que tiene que ver con el sentir de cada uno. Creo que se dicen estas cosas cuando no se llega al primer lugar. Siempre hay apoyo municipal, pero si alguien piensa que hay otra cosa no es así”, dice Silvia Yánez, coordinadora de reinas de Las Heras.
La pregunta ahora es: si nadie vio nada ¿de dónde sale la leyenda? Gisela Campos, Virreina Nacional de 2005 fue testigo de una polémica y especula una respuesta: “Se dijeron muchas en el año que me tocó estar como candidata y hubo revuelo, pero creo que fue porque muchos intendentes hablaron de más y eso a veces genera conflictos. Si hay algún arreglo no sé como es y yo no lo he visto”, aclara.
Los resultados de las vendimias desde que volvió la democracia también consolidan el mito popular. Si tomamos en cuenta las reinas ganadoras desde 1984 hasta la fecha podemos fácilmente observar que en 23 Vendimias, 16 soberanas nacionales pertenecían a comunas oficialistas, lo que representa casi 70% de “coincidencias”.
Hoy la única preocupación de las candidatas es disputarse el gusto del público y aunque todavía faltan algunos días para saber quien será la Reina Nacional, las especulaciones -a pesar de las lógicas explicaciones- siguen tan vigentes como siempre.
La ceremonia cumple 70 años. El libreto de esta edición se denomina “Resplandor en el Desierto”.
Federico Andahazi es el autor del texto que sale a la venta en el país.