“Pecar como Dios manda”, un libro con la historia del sexo

Federico Andahazi es el autor del texto que sale a la venta en el país.

domingo, 02 de marzo de 2008

Michel Foucault en su “Historia de la Sexualidad” decía que a partir de la época victoriana el sexo es condenado al silencio y la sexualidad es cuidadosamente encerrada en torno a su función reproductora. “Si el sexo está reprimido”, escribía Foucault, es decir, “destinado a la prohibición, a la inexistencia y al mutismo, el solo hecho de hablar de él, y de hablar de su represión, posee como un aire de transgresión deliberada”.
Ese silencio y esa búsqueda de trasgresión fue lo que impulsó al escritor Federico Andahazi a escribir su último libro, “Pecar como Dios manda. Historia sexual de los argentinos. Desde los orígenes hasta la Revolución de Mayo”, lanzado por la editorial Planeta, que es su primer trabajo de no ficción. El autor de “El anatomista” recopila la historia sexual del país en un recorrido que muestra la represión, doble moral, hipocresía, silencio, pero también las costumbres, las prácticas sexuales y las luchas por los derechos sexuales. Otro factor clave que queda en evidencia es el rol que la Iglesia Católica tuvo en la historia sexual del país.
Según el autor, la Iglesia tuvo una fuerte presencia. “Yo creo que ninguna otra institución ha pensado tanto la sexualidad como la Iglesia, diría que -por momentos- es casi monotemática. Si la Iglesia nos contara lo que sucedía dentro de los conventos o monasterios, se podría escribir el más fantástico libro de sexología y de prácticas sexuales”.
Para Andahazi, “la sexualidad es una molestia para el poder”. Sostiene que su meta fue poner en relieve todo aquello que se quiso ocultar durante tanto tiempo. Son hechos históricos relacionados con la vida sexual del país, que comienzan en la era precolombina y terminan en los inicios de la lucha por la independencia. Esta obra es la primera de una serie de tres volúmenes.
“Yo estaba trabajando en un proyecto de novela que iba a transcurrir en el Buenos Aires colonial -cuenta Andahazi- y cuando comencé a buscar material para documentarme acerca de ciertos aspectos de la sexualidad de la época, descubrí con asombro que no existía ninguna historia sexual de los argentinos. Me pareció una ausencia al menos sospechosa. Era extraño, porque no faltaba literatura o documentos al respecto. Por eso me decidí a escribir este libro, donde además de mi papel de escritor e investigador, recurro al psicoanalista que hay en mí”.
Una de sus premisas fue mostrar que “no se puede comprender la historia de un país si no se entiende la historia de nuestra sexualidad, que no nace con nosotros. Es parte de tradiciones, prácticas y costumbres que nos vienen como herencia”. CC

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