Buenos Aires. Un ladrón murió por la herida sufrida cuando junto a tres cómplices irrumpieron en una casa de la ciudad balnearia de Miramar y fueron recibidos a balazos por uno de sus habitantes.
El hombre que frustró el asalto y mató a uno de los ladrones fue detenido y horas después liberado por disposición del fiscal del caso, Ernesto Juliano, que entendió que "había actuado en legítima defensa".
Ocurrió poco antes de las 2 del domingo cuando cuatro ladrones armados irrumpieron en la casa de la calle 49, al 1300, de Miramar, donde descansaban tres hermanos -de 65, 74 y 76 años- y el hijo de uno de ellos de 40 años.
Cuando uno de los ladrones tomó cautiva una de las víctimas y amenazó con matarla apuntándole su arma a la cabeza su padre en rápida maniobra tomó un revolver y disparó en seis oportunidades contra los delincuentes.
Uno de los ladrones, de 26 años que fue herido de un balazo en la cara, murió en forma instantánea mientras que sus cómplices escaparon.
La policía, alertada de lo ocurrido, en contados minutos llegó a la vivienda y detuvo al hombre que efectuó los disparos que horas después fue liberado por orden del fiscal marplatense que lleva adelante la causa.
El único detenido por la muerte del bebé fue interrogado esta mañana por el fiscal de Delitos Complejos Daniel Carniello. "El Peque" habló durante dos horas, pero argumentó que no recuerda nada porque estaba alcoholizado.