A fondo. El atacante Matías Goinhex se lleva el balón, más allá de la oposición de la marca visitante.
martes, 18 de marzo de 2008Peor no podía arrancar la noche para el Globo. Esa supuesta mano dentro del área de Ríos, al 1’ de juego, le demostraba al equipo de Scivoletto que la historia venía torcida. Altamirano cambió penal por gol y situación ideal para la visita, que le calzaba mejor que nunca el libreto que traía a Mendoza.
A Huracán, desde el minuto dos hasta el veinte, se lo devoró su propia ansiedad y casi lo pagó muy caro. Defensivamente estaba muy mal parado y la visita tuvo de contragolpe un par de situaciones que despilfarró.
Llegando recién a la media hora de partido, el Globo se serenó y encontraron la pelota Gullace y Panella para comenzar a generar juego, donde fue fundamental también Ríos, que ganó en velocidad y en el juego aéreo.
El local tuvo tres situaciones claras de gol. A los 16’, Guerra quedó mano a mano con el arquero y perdió; a los 23’, un centro de Gullace desde la derecha fue cabeceado por Ríos y la pelota se estrelló en el travesaño; y a los 40’, una pared entre Panella y Gullace, terminó en una media vuelta del Mono, quien hizo lucir al portero.
La visita no se quedaba atrás y respondió: Lorenzi entró solo en el punto de penal pero su disparo se fue por sobre el travesaño, y Altamirano, de tiro libre, exigió a Márquez.
El complemento fue de principio a fin del Globo ante un Independiente que evidenció claramente un agotamiento físico y se limitó a soportar las embestidas del equipo de Scivoletto.
El ingreso de Quevedo fue un acierto del entrenador. El grandote delantero le dio solvencia a la ofensiva de Huracán plantado en el medio del área como pivot. Así fue como llegó finalmente el gol de la paridad.
A los 22’, un desborde por derecha de Panella terminó en un claro penal que le cometió Gutiérrez. Gullace no perdonó y con un disparo a la derecha desahogó a la hinchada del Globo.
En el final, Huracán lo arrinconó al Rojo, apoyado por su gente, pero no logró encontrar el gol que evitara los penales. Pero desde los doce pasos, erigió a su figura: Leo Márquez. Sergio Río - srio@losandes.com.ar