domingo, 16 de marzo de 2008
El doctor Charles Limb de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore llevó a cabo un estudio sobre el cerebro de músicos de jazz, con el propósito de descifrar las claves de la creatividad humana. ¿Por qué músicos? Desde la perspectiva de la neurociencia, el modo en que una persona toca un instrumento es una vía de acceso para poder analizar la mayor parte de las funciones cognitivas cotidianas -la memoria, las emociones y la capacidad de atención- y al mismo tiempo una herramienta que podría aportar líneas de investigación para el desarrollo de nuevos tratamientos para desórdenes mentales. Este tipo de investigaciones ya se realizaron antes para descifrar la creatividad de pintores con Vincent Van Gogh o escritores como Ernest Hemingway.
Para este estudio que participó también el neurólogo Allen Braun- se contrató a una empresa que fabricó un teclado plástico especial, diseñado para ser medido sin interferencias por un equipo de imágenes por resonancia magnética. El teclado fue insertado en el aparato médico y luego se les midió la actividad cerebral a seis pianistas de jazz mientras tocaban de memoria e improvisando. Los músicos escuchaban a través de auriculares el acompañamiento pregrabado de un cuarteto de jazz para simular un concierto real.
Según el estudio, al entrar en juego la creatividad se activan los mismos circuitos que operan durante el sueño: primero, se desconecta la inhibición. Los científicos constataron cómo se apagaba la corteza prefrontal dorsolateral, responsable de la autosupervisión. Luego, entraba en funcionamiento la corteza prefrontal medial, asociada a la autoexpresión. Para Limb, “uno de los puntos más interesantes fue que los músicos mostraron una mayor conciencia sensorial: las regiones involucradas en el tacto, la audición y la vista se tornaron más activas durante la improvisación”, explicó. CC