
Tres días en calidad de prófugo. Eso lleva hasta el momento el médico traumatólogo Oscar Tarqui. El hombre está seriamente sospechado de haber matado a su esposa, Lucila Lucero (50), a golpes el 12 de enero. Y de haber pretendido pasar el caso como una muerte por problemas de salud.
El fiscal que entiende en la causa, Luis Correa Llano, tiene fuertes sospechas de que el médico la golpeó con fiereza ese día y que -sin querer- la mató. Por eso la imputación del médico - 'homicidio preterintencional agravado por el vínculo'- es la figura que lo está esperando una vez que decida salir del mundo de la clandestinidad.
Ayer por la tarde, la casa en la que vivía el médico con dos de sus cuatro hijos era una suerte de búnker de crisis.
No se atendía a la prensa y personas entraban y salían en silencio de la vivienda ubicada en calle Laguna Las Quijadas al 1200 del barrio Fuchs de Godoy Cruz.
"Preferimos no hablar. Sus hijos son jóvenes y no quieren exposición. Hace años que los conocíamos y todo el barrio está convulsionado. Ni siquiera vamos a decir cuál es la casa", explicaron dos jóvenes en pantalones cortos que ayer conversaban en las inmediaciones.
Desaparecido
Desde el miércoles por la mañana, cuando el médico debía ir a declarar a la oficina del fiscal especial Correa Llano y no lo hizo, su existencia dio una vuelta de campana. Ahora vive la vida de un prófugo. "Ese día, el fiscal mandó a allanar el hospital Central, algunas clínicas privadas donde trabajaba y, obviamente, su casa. Pero todos los resultados fueron nulos. Al hombre se lo tragó la tierra", confió una fuente tribunalicia.
Del mismo modo, la idea de no presentarse ante el requerimiento de la Justicia porque estaba casi seguro de que terminaría en prisión, ya había madurado en la cabeza del traumatólogo. "Se sabe que habló con varios abogados antes de que todo sucediera, y todos le aconsejaron que lo defenderían pero que primero se entregara", siguió la misma fuente judicial. El hombre habría sido contundente: "No me pienso entregar". Y eso hizo.
Sin rumbo, Oscar Tarqui debe estar escondido en algún lugar embargado por el terror. Su acusación es complicada (podría terminar con prisión perpetua). Y el caso podría ser el punto de un ovillo mucho más grande en el que al delito que se le achaca al médico puede ser disparador de otros sub-delitos (ver aparte)
Inicialmente, la muerte de Lucila Lucero fue reportada y denunciada como un accidente cardíaco. Apareció a los pies de la escalera de su casa. Pero luego de denuncias y comentarios de parte de la familia de la mujer, nada de eso parece ser verdad. Todo indica que el médico la golpeó y, sin querer, la mató.
Solo
Oscar Tarqui es un médico de reconocida trayectoria. Se vinculó con el club Godoy Cruz Antonio Tomba, donde trabajó en los '90, militó por años en la UCR y ocupó cargos jerárquicos en el hospital Central. Sin embargo, ahora muchos de quienes fueron sus amigos hacen lo mismo que hizo el entorno de Gaby Alvarez cuando el relacionista cayó preso en Uruguay: lo niegan y hasta piden que no se publiquen sus nombres.
Lo que se dice, una caída libre en la desgracia.
¿Aun no esta registrado?
Suscríbase y comente las noticias, reciba novedades y entérese al instante de las novedades de los sectores que a Ud. le interesen