
El médico Oscar Tarqui -ex gerente asistencial del hospital Central y ex candidato radical a la intendencia de Godoy Cruz- es intensamente buscado por la policía por la muerte de su mujer, Lucila Lucero (50), quien murió el 12 de enero pasado.
La muerte de Lucila Lucero -secretaria del 20 Juzgado Civil hasta su fallecimiento- remite a otro caso que tuvo gran repercusión mediática: el asesinato de María Marta García Belsunce. (ver aparte)
Es que en ambos casos la Justicia empezó a tener fuertes sospechas de que podría ser un homicidio, luego de que se procediera a las respectivas exhumaciones de los cadáveres.
Según fuentes policiales consultadas por Los Andes, Lucila Lucero murió el 12 de enero en su casa de la calle Las Quijadas al 1200 del barrio Fuchs, en Godoy Cruz.
Ese día uno de los hijos del matrimonio Tarqui llegó a la madrugada a su casa y encontró a su madre, en el piso, junto a la escalera. El joven llamó al 911 a la vez que llevó el cuerpo hacia el garaje con el fin de trasladarla a un hospital.
Cuando llegó un servicio de emergencias privado, un médico constató que la mujer había muerto.
Certificado muy dudoso
En el caso local podría haber cierta negligencia del Cuerpo Médico Forense, e incluso de la Fiscalía de Godoy Cruz. Es que en el certificado de defunción figura que la muerte se produjo por paro cardíaco y la necropsia posterior sostiene que hubo un golpe que le provocó a la víctima un traumatismo de cráneo, posible causa del deceso.
Para evitar la necropsia, Tarqui presentó un certificado firmado por el médico personal de Lucero. Para que le fuese aceptado, se habría invocado una posibilidad que da el Código Procesal Penal para casos en los que se puede demostrar fácilmente que la causa de muerte es natural.
Pero ya en el velatorio algunos parientes elevaron sus quejas, que llegaron a una de las oficinas fiscales de Godoy Cruz. Por otra parte la Fiscalía de Godoy Cruz recibió una denuncia anónima en la que se indicaba que el médico habría asesinado a su esposa.
Estos elementos le indicaron a la Fiscalía de Godoy Cruz que el caso se complicaba por lo que dieron intervención a Luis Correa Llano, fiscal de Delitos Complejos.
El fiscal comenzó a citar a algunos parientes y allegados. Así se descubrió que existía una lesión ocular en el cuerpo de la mujer. Además, se conocieron antecedentes de violencia familiar: el médico figura como agresor en un expediente que se abrió en un juzgado de familia que habría ordenado separarlo de su hogar.
Luego la relación matrimonial se normalizó y Tarqui volvió a su casa.
Se exhuma el cadáver
Frente a esta situación, Delitos Complejos ordenó hacer una exhumación del cadáver de la víctima, cuyos resultados se conocieron hace unos diez días.
En los informes apareció una lesión que no figura en el certificado de defunción. Se trata de una fractura de cráneo que le habría producido la muerte de la mujer.
La hipótesis que trabajan los investigadores es que Tarqui no habría tenido intención de asesinar a su esposa sino que la habría golpeado (en el ojo) y ella habría caído, lo que le produjo un golpe en la cabeza (y la consiguiente fractura de cráneo).
Esto se desprende de la imputación que pesa sobre el profesional de la salud: la causa por ahora está caratulada como homicidio preterintencional agravado por el vínculo.
El cargo tiene una pena de prisión que va de los diez a los 25 años de prisión.
Ayer por la mañana se libró una orden de captura sobre el médico pero cuando la Policía fue a su domicilio no lo encontró.
Tampoco estaba en el hospital Central, donde seguiría trabajando como jefe del servicio de Traumatología.
Es posible que hoy el hombre se entregue, según trascendió a última hora.