Viernes 10 de febrero de 2012 | 13:28 hs
Fue una sorpresa que conmocionó al mundo del espectáculo argentino, pero lo cierto es que el periodista, conductor y humorista batallaba contra su enfermedad desde hacía largo tiempo.
jueves, 13 de marzo de 2008
Si bien oficialmente se señaló en su momento que Jorge Guinzburg había sido internado la semana pasada por una infección pulmonar que lo afectaba desde niño, otras fuentes señalaron que el periodista habría fallecido a causa de un cáncer.
Sobre este particular, los directivos del Sanatorio Matter Dei, consultados, no quisieron confirmar ni desmentir la información y sólo se limitaron a decir que era un tema "exclusivamente privativo del paciente y su familia".
A finales del año pasado, Guinzburg le restó importancia a su problema de salud en unas declaraciones. "Es un tema histórico; mi viejo problema bronquial. Un resabio de mi infancia que, cada tanto, me juega una mala pasada", indicó.
Sin embargo, durante el último invierno estuvo alejado de su programa “Mañanas informales”, aunque después de un tiempo se recuperó y pudo grabar nuevas ediciones de uno de sus clásicos televisivos: "La Biblia y el calefón".
Una vez confirmada la noticia, sus familiares informaron que no habría velatorio y que sus restos, tras una ceremonia religiosa, serían inhumados desde las 10.30 de ayer en el Jardín de Paz de la localidad bonaerense de Pilar.
Un renovador
Nacido el 3 de febrero de 1949, Guinzburg alcanzó el primer gran reconocimiento por su trabajo en las famosas revistas Satiricón y Humor, que marcaron una época en el periodismo gráfico argentino.
Asimismo, fue un reconocido publicista, ganando numerosos premios internacionales como director creativo de distintas agencias, donde encontró cobijo profesional en tiempos de la dictadura.
En radio, además de guionista de Juan Carlos Mareco y Jorge Fontana, encabezó ciclos como "En ayunas", "Despabilándose con Jorge Guinzburg", "El día menos pensado", "El ventilador" y "Vitamina G".
Hincha fervoroso de Vélez Sársfield, Guinzburg se dio a conocer en TV con "La noticia rebelde", un programa que creó y condujo junto a Carlos Abrevaya, Adolfo Castello, Raúl Becerra y Nicolás Repetto, y que cambió para siempre el humor y el modo de analizar la realidad en la televisión argentina.
Posteriormente, pasó por distintos programas como la primera versión de "La Biblia y el calefón", el humorístico "Peor es nada", donde inventó una dupla con el músico Horacio Fontova, y "Guinzburg & Kids".
Premio Konex de Platino como Mejor Conductor de la década del 90, la incansable tarea de Guinzburg lo llevó a transformarse en uno de los más dinámicos productores teatrales del medio local.
También fue guionista de la tira de humor gráfico "Diógenes y el linyera" que, con dibujos de Tabaré, se edita hace años en la contratapa del matutino Clarín, diario para el cual también escribía en su revista dominical.
Su visión sobre el negocio del entretenimiento lo llevó a impulsar decididamente la mañana en la TV de aire con el estreno, en mayo de 2005, del logrado magazine "Mañanas informales" (aquí por Canal 7 Mendoza) que compartió con Ernestina País, Osvaldo Bazán, Mario Mazzone, Gastón Recondo y Bicho Gómez, entre otros.
El ciclo decayó en 2007 cuando la competencia contra las repercusiones de "Gran Hermano" en "AM" (Telefé) lo llevó a transformarse en apéndice de los concursos de "ShowMatch" y a buscar impacto como cuando en junio posibilitó que Silvia Süller, durante un reportaje, dijera su tarifa como prostituta.
Dispuesto a no detenerse y a disimular los trastornos que le generaba la enfermedad, este año había vuelto a la conducción televisiva con una reedición de "La Biblia y el calefón".
Su muerte deja el vacío de creatividad e impulso que supo imprimir a los medios argentinos durante los últimos 25 años.
Lo sobreviven su segunda esposa Andrea Stivel y sus cuatro hijos (Soledad y Malena, de su primer matrimonio, y los varones Iam y Sacha de su unión con Stivel).