La jueza de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Aída Kemelmajer, analizó la violencia intrafamiliar desde los organismos involucrados con esta problemática y afirmó que la principal falencia del sistema es la "falta de coordinación entre los distintos organismos y la falta de programas" que den solución a este tema. Lo hizo en el marco de la salida del libro "Protección contra la violencia familiar", el cual dirigió y que presentará hoy en el teatro Quintanilla.
La violencia de género sigue siendo el principal problema y el más urgente en solucionar en las distintas sociedades. De allí que este libro -escrito por los auxiliares de la cátedra de Derecho de Familia de la Facultad de Derecho de la UNCuyo, a cargo de esta magistrada- contribuye a la interpretación de la ley nacional 24.417, de violencia intrafamiliar, a quienes no tienen conocimientos jurídicos de ningún tipo. Muestra la ley en un lenguaje que, sin perder tecnicismo, la gente logra entender.
Ya fue presentado en Malargüe y en San Juan y, hoy, se presentará en el teatro Quintanilla a las 19.30. Jorge Sosa hará una interpretación del tema, desde el punto de vista del hombre común que se enfrenta al problema de la violencia familiar.
"Con este grupo vamos a las municipalidades a explicar a la gente sus derechos desde el ámbito de los derechos de familia. Todos los años preparamos un tema y un año preparamos el de violencia, pero nos dimos cuenta de que no íbamos a poder contestar con franqueza a dónde tenían que ir para solucionarlo. Advertimos que en materia de violencia, en casi todas las provincias, hay un gran... a ver... cómo lo llamamos para que no caiga demasiado mal... un gran desorden", comentó la jueza.
El gran desorden
"No es que no se trabaje en violencia -agregó Kemelmajer- falta coordinación y faltan programas. Córdoba se autorizó al superior tribunal de la provincia con presupuesto para hacer un listado de hoteles o casas donde una mujer golpeada pueda llegar cuando hace la denuncia, porque si vuelve a su casa la matan. Eso acá no existe".
En algún punto del recorrido, las medidas judiciales quedan invalidadas para las mujeres que sufren violencia. Una vez que se llega a la prohibición de acercamiento no hay cómo evitar que el hombre no viole esta medida. Hay más de un ejemplo en el que los agresores han entrado a la casa por la fuerza y hasta han llegado a asesinar a la familia.
"Esto no es ficción, ha salido en los diarios. La falta de eficacia de la decisión judicial es algo muy serio. En países como España todavía no lo han resuelto. Esto se resuelve sacando a la mujer de la casa y dándole asilo, no por una noche, sino generándole un lugar en el que pueda estar con sus hijos, ellos puedan seguir yendo a la escuela y ella no esté dependiendo del dinero que le da él para cocinar", explicó.
De esta manera -se explayó-"hasta se puede entrar en una etapa de mediación con este hombre. Pero para esto hace falta empoderar a la mujer, crear espacios de poder para la víctima. Mientras no seamos capaces de eso, es muy difícil solucionar la violencia".
Como ya se ha expresado en otras oportunidades Kemelmajer -y así lo reafirma en el libro que hoy presenta-, el Derecho Penal no es la solución a los temas de violencia. Considera que se deben tomar medidas de este tipo en casos extremos, pero la instancia para evitar que se llegue al femicidio es la prevención.
"Los problemas de violencia rara vez empiezan con un acto que deja a la mujer casi muerta. Empieza con pequeñas cosas. Por lo que la mujer tendría que tener un lugar fuera de la Justicia donde expresar estas pequeñas cosas para tratar de pararlas".
En este sentido, puso especial énfasis en la voluntad política. "Tenemos que apuntar más a las cosas concretas que a las grandes declaraciones", afirmó refiriéndose a las manifestaciones de interés que a veces muestran los gobiernos (sobre todo para el Día de la Mujer) pero que suelen quedar sólo en eso.