Víctimas desesperadas
miércoles, 12 de marzo de 2008
Laura Pérez y Valeria Santos -madre e hija- están molestas con policías y ladrones.

Cansadas de los asaltos: "vamos a cometer algo atroz"

Una familia a la que han asaltado cinco veces dice que se siente desprotegida. Asegura que sus miembros están preparados para defenderse por sus propios medios.

Ricardo Fúnez

El lunes a la noche Laura Pérez recibió una noticia que la hizo estallar de bronca. Un delincuente le acababa de apoyar el caño de un revólver en la cabeza a su hija Valeria, en un asalto a una vinería que la joven atiende a pocos metros de su casa en el barrio Alimentación de Guaymallén.

Ocurre que es el quinto golpe que la familia sufre en pocos meses y la mujer observa una total inacción, desidia y a veces cinismo por parte de la Policía y tiene miedo de que les ocurra algo más grave.

"No me callo más y aunque los delincuentes me vengan a buscar voy a movilizarme y a buscar que la gente salga del miedo porque esto va a terminar mal si no hacemos algo. Está visto que la Policía no hace nada por eso tenemos que juntarnos los vecinos y decidir qué hacer", dijo casi entre lágrimas el lunes Pérez luego de ver tiritar de miedo a su hija Valeria.

La familia de Pérez en los últimos doce meses fue asaltada cinco veces.

Tienen un cíber, que fue robado, lo mismo que un resto-bar, en donde entraron siete delincuentes armados hasta con escopetas recortadas. Uno de los asaltos más violentos lo padeció su hijo, a quien lo dejaron casi desnudo y lo agredieron en el interior del mismo barrio.

Con decisión, Pérez dijo que va a hacer todo lo que pueda para cambiar lo que está ocurriendo en cuanto a inseguridad.

"No quiero que me entreguen a alguno de mis hijos en un cajón. Si alguien no frena esto vamos a cometer algo atroz. Estamos cansados que nos lleven por delante. Si no hacen algo, nosotros vamos a defendernos", ratificó envalentonada la mujer.

En el barrio hay un antecedente más que preocupante. El primero de diciembre de 1998 a escasos diez metros de donde ayer asaltaron a Valeria Santos en su vinería asesinaron de un balazo a Fabián García.

El hombre asesinado era ingeniero agrónomo y fue atacado cuando intentó defender a su esposa Graciela en la farmacia de la familia.

Ese episodio, que conmocionó a toda la provincia, particularmente dejó muy sensibilizada a la gente del barrio Alimentación, que, según denuncia la gente de esa zona, vienen sufriendo un recrudecimiento de violentos robos y asaltos.

El lunes pasado, cerca de las 21, aparecieron dos hombres jóvenes, de no más de 30 años, que ingresaron decididamente a la vinería que atendida por Valeria y una empleada.

En ese instante en la caja registradora habían unos 500 pesos.

"Esa plata era la recaudación de todo el fin de semana, que lo necesitábamos para cancelar productos a los proveedores y algo de plata para pagar el alquiler", recordó Valeria.

El delincuente primero amenazó a la joven y después de guardarse la plata de la caja registradora en los bolsillos, dejó apoyada el arma de fuego sobre el mostrador, como buscando provocar alguna reacción de ambas jóvenes, que estaban muertas de miedo, y se puso a buscar más cosas de valor en varios cajones.

Cuando pasaron algunos segundos los dos sujetos, uno algo relleno, pelo corto y el otro más delgado y de cabellos lacios, salieron a la calle, se treparon a una moto de 110 centímetros cúbicos y desaparecieron.

Para la madre de la chica asaltada el hecho de que los ladrones se llevaran 500 pesos es una invitación para que regresen pronto.

"Ayer -por el lunes- estaba esa plata porque era la recaudación del fin de semana. Tengo miedo que vuelvan y exijan la misma plata y cuando vean que no hay le hagan algo a mi chica", dijo preocupada Laura Pérez.

La mujer criticó duramente a la policía por no patrullar la zona y pedir muchos datos por teléfono cuando se los llama por algún asalto.

"Piden muchos datos en vez de venir urgente para tratar de detener a los ladrones. La verdad, yo no confío en ellos. Una vez yo iba en una patrulla buscando a los asaltantes de mi hijo y cuando los vimos los dejaron ir. Le dije ¡ahí va el Fiat Uno negro! y el policía no hizo nada y me respondió que se distrajo porque desde atrás le hacían señas. Ya no confío", finalizó Pérez.

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