
Madrid. El rey Juan Carlos depositó ayer una ofrenda floral en un monumento erigido en homenaje a las víctimas de los atentados contra trenes en Madrid, al cumplirse el cuarto aniversario del peor atentado islámico en Europa.
El monarca español, la reina Sofía, otros dignatarios y varios millares de personas guardaron dos minutos de silencio al dar las 12 del mediodía. No se pronunciaron discursos.
El evento se realizó frente a la estación de trenes de Atocha, hacia donde se dirigían cuatro trenes repletos de pasajeros el 11 de marzo de 2004. Un total de 191 personas murieron y unas 1.800 fueron heridas en los atentados.
Aurora Baeza Ramírez, cuyo hijo, José María, de 39, murió cuando se dirigía en uno de los trenes hacia su empleo, donde trabajaba de portero, sacó de su cartera un trozo de periódico amarillento en que aparecía la foto del muerto. Las manos de la mujer temblaban.
"Mire. Mire a mi hijo. Mire lo guapo que era", dijo Baeza Ramírez echándose a llorar.
En torno a su cuello había un colgante con una diminuta fotografía de José María. "Mis otros hijos lo fabricaron para mí", dijo.
Se realizaron otras ceremonias recordatorias en la capital española. Pero con cada año que pasa, las ceremonias van atrayendo cada vez menos atención. Eso marca una enorme diferencia con el primer aniversario de los atentados. En esa ocasión, el tráfico se paralizó, los obreros abandonaron sus herramientas, y los empleados partieron de sus oficinas y rindieron en la calle cinco minutos de silencio en homenaje a las víctimas.
La ceremonia se llevó a cabo dos días después de las elecciones generales en las cuales el partido Socialista liderado por Rodríguez Zapatero obtuvo un segundo mandato, al derrotar al Partido Popular encabezado por Mariano Rajoy. Agencias AFPy AP