Buenos Aires. Propietarios de estaciones de servicio manifestaron ayer sus diferencias por el posible paro de los surtidores durante Semana Santa, en tanto el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, volvió a cargar contra las petroleras y aseguró que actuará "con todo el rigor de la ley" si detecta desabastecimiento de combustibles.
El presidente de la Federación de Entidades de Combustibles de la provincia de Buenos Aires, Luís Malchiodi, negó que el sector tenga previsto realizar un paro de actividades durante la Semana Santa; no obstante lo cual la titular de la Federación de Empresas de Combustibles de la República Argentina, Rosario Sica, confirmó la medida de fuerza pero solicitó la intervención de la presidenta Cristina Fernández para evitarla.
De Vido reconoció que existen "en las puntas de cadena de distribución algunos problemas" para el normal abastecimiento de los combustibles.
Consideró que esa situación podría deberse a las "presiones" que genera "el altísimo precio del crudo" en el mercado internacional, donde cotiza por encima de los 107 dólares el barril de petróleo.
De todos, aseguró a radio Diez que va a "tener abastecido al mercado", e insistió con que actuará "con todo el rigor de la ley" ante posibles maniobras o manipulaciones para afectar la normal distribución de los combustibles en el mercado interno.
Por su parte, Malchiodi aseguró que la entidad que preside no adoptó "ninguna actitud en ese sentido", y afirmó que desconoce "sí existe una propuesta a nivel nacional".
"Desconozco si el gremio ha adoptado alguna decisión, pero estarían en todo su derecho, porque están preocupados por la situación de las estaciones de servicio y por su rentabilidad", señaló el dirigente empresario.
De todos modos, evaluó que "hacer un paro sería absolutamente negativo", y remarcó que "hubo una cámara empresaria con sede en Capital Federal -por FECRA- que lanzó la idea, pero no representa ni 2 por ciento de los expendedores del país".
Por su lado, la titular de FECRA explicó que decidieron apelar a Cristina, ya que "si no atiende o no da una solución, la última medida que queda es el paro".
Señaló que la baja de precios de las naftas y la falta de combustible perjudica al sector y "nos deja con las mangueras colgadas y los brazos cruzados".
"Qué decida la Señora Presidenta, porque gobernar no es un privilegio, es un sacrificio", demandó Sica a radio El Mundo.
Asimismo, reconoció que la decisión de ir a un paro no fue unánime, y sostuvo que "los que no asistieron y no quieren el paro son lo que quieren seguir ganando mucho dinero y distorsionan el mercado".