Negocios
miércoles, 12 de marzo de 2008
Oposición El predio en donde Ketsal construirá silos, una fabrica de aceite y la planta de biodiesel

Polémica en Entre Ríos por un proyecto de empresa mendocina

Se trata de Ketsal, sociedad de José Luis Manzano y Daniel Vila. Buscan instalar una planta de biodiesel. Denuncian que contradice ordenanzas y perjudicará a una zona turística.

Miguel Ángel Flores mflores@losandes.com.ar

En una nueva inversión con cierto trasfondo político y como confirmación de su apuesta al negocio energético, Ketsal, la sociedad mendocina que tiene como referentes a Daniel Vila y José Luis Manzano, ahora desembarca en Entre Ríos para desarrollar una planta de biodiesel.

El proyecto, que en una primera etapa supera los $10 millones y terminaría de concretarse en la segunda mitad del 2009, ya genera resistencia y discusiones por su origen y probable impacto en la ciudad de Victoria, donde se ubica.

Es que, tratándose de una localidad con fuerte desarrollo turístico, algunas organizaciones temen que el emprendimiento, que fue concesionado por el gobierno de Entre Ríos a Ketsal en diciembre de 2007, afecte a la actividad.

Asentado sobre un predio de 15 hectáreas, el objetivo de Ketsal (que opera como Andes Energía, la alianza con el grupo inglés Ragusa que avanza en el sector energético de distintas provincias y ya controla Edemsa), es construir dos o tres silos y una planta de tratamiento de oleaginosas, de donde saldrá el aceite para abastecer a la futura planta productora de combustible.

En Victoria la preocupación pasa por el futuro del Plan de la Costa, un ambicioso plan que propende el desarrollo turístico del sector, cercano a la Costanera. En ese contexto, algunas ONG rechazan la instalación de la planta, por considerar que viola una ordenanza municipal (2601/07) tendiente a preservar el espacio para uso residencial, recreativo y hotelero (ver aparte "Qué dice...").

Existen nexos que explican la llegada de Ketsal a Entre Ríos. Cabe recordar que el Multimedios Uno tiene su propio diario en Paraná, la capital de la provincia. Pero lo que facilitó la inversión fue la negociación que habría llevado adelante el ex ministro menemista Manzano con el ex gobernador entrerriano Busti. De hecho, el acuerdo para que el grupo se quedara con el ex ingenio azucarero donde funcionaría la bioplanta se logró en diciembre, horas antes de la asunción del actual mandatario, Sergio Uribarri.

En los hechos, se presentó como una adjudicación por tres años, tras lo cual el predio, con silos, planta y refinería incluídos, quedaría en poder de Andes, que realizó un primer pago de $1,5 millón al Ministerio de Producción a modo de cánon de explotación.

Dividido en dos etapas ( tres silos y aceitera en la primera, la construcción de la refinería en la última) representa, de acuerdo a fuentes de Andes Energía, un presupuesto total de $9 millones, la mitad de los cuales corresponden a la planta, y se prevé tenerlo listo en 18 meses. Para financiarlo, la sociedad se apoyará en créditos internacionales, acciones bursátiles y la incorporación de un inversor extranjero. "Hay una fase de autofinanciamiento para la que existe un acuerdo casi cerrado con capitales europeos y estadounidenses", admitió Nicolás Mallo, directivo de Andes.

Un negocio resistido

El objetivo es abastecer con lo producido a la zona cerealera de la Mesopotamia. De ahí que la logística sea clave, porque vía puerto del Paraná y a través del Puente Victoria se conecta a la región sojera de Santa Fe y con Rosario, sumada a toda la producción de la provincia, lo que les permitirá tener una amplia oferta de materia prima.

"No existen estudio de impacto ambiental ni los análisis de factibilidad aprobados. Además, no fue una concesión, sino una venta directa y a precio vil", señaló vía telefónica a Los Andes la ex presidenta del Colegio de Arquitectos de Victoria y una de las principales críticas del proyecto, María Elena Coniglio.

La entidad, junto a otras organizaciones locales como Foro Social, e Identidad, que defiende la preservación del medioambiente y el patrimonio, y el apoyo de un grupo de concejales de Victoria, pidieron informes al municipio, que avala el proyecto de Ketsal.

Al respecto, el intendente César Garcilazo lo defendió al decir que "a mi nadie me planteó nada... La legislación provincial permite emprendimientos agroindustriales: sólo falta que la empresa diga qué va a hacer y cómo".

En otro orden , la arquitecta Coniglio considera a la iniciativa de Ketsal "contradictoria" con el llamado Plan de la Costa. "El municipio lo viene prometiendo hace tres años, y en ese sentido existe una especie de ceguera".

Por su parte, Fidel Cullen, quien fue concejal hasta diciembre, hizo su razonamiento. "Si van a realizar una inversión de 10 millones de pesos, incluyendo 3 que costó la planta, ¿no le podría haber dicho el gobierno municipal a los inversores que pusieran ese dinero en el área industrial, o en las inmediaciones de dos rutas, como lo establece el Plan Urbanístico?".

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