Lo pensó, lo dijo y un día después intentó justificarse. El ministro de Seguridad, Juan Carlos Aguinaga, había recomendado a los vecinos del barrio Santa Teresita que usaran la fuerza y si era necesario armas en defensa propia para repeler a los usurpadores de sus viviendas. Pero ayer aseguró que "lo sacaron de contexto". Pese a la excusa, no pudo evitar el repudio de diferentes sectores de la política, incluyendo a su propio partido.
Ante el torbellino de críticas, el gobernador Celso Jaque expuso al ministro para que dé explicaciones y evitó referirse al tema durante su estadía en San Rafael. Ante la orden del Gobernador, el ministro (que estuvo en el departamento sureño para firmar un convenio para destinar fondos para seguridad) trató de deslindar responsabilidades en quienes transmitieron su mensaje."Yo no he dicho de ninguna manera semejante cosa. Me sacaron de contexto. Dije que primero había que hacer la denuncia a la Policía. Que hay que hacer la denuncia en la Fiscalía. Es decir, cumplir con todas las vías judiciales", se rectificó ayer el ministro.
Pero la seguidilla de declaraciones fue distinta. El martes por la mañana Aguinaga aseguró que "frente a un caso de esos, el vecino que es desalojado a la fuerza por esas bandas, puede ejercer la fuerza por su propio medio contra el que quiera sacarlo, el Código Civil lo contempla". Más tarde, ante la consulta de Los Andes el ministro ratificó lo dicho: "Claro que hay que hacer la denuncia, pero el Código Civil también contempla que siempre que la acción sea inmediata se puede repeler de la misma forma a alguien que pretende, por la fuerza, adquirir un bien ajeno. Si alguien viene y amenaza con un arma, el otro puede pegarle un tiro, eso es legítima defensa".
Los dichos implosionaron en el Gobierno. La conmoción se notó en la evasiva de Jaque a responder por los dichos de su ministro de Seguridad.
Las declaraciones generaron un nuevo pedido de explicaciones al ministro. Ayer, Diputados aprobó un proyecto de resolución del diputado Daniel Cassia (PJ) en el que pidió al Ejecutivo que tomara las medidas necesarias para normalizar la situación de las personas desalojadas ilegalmente de sus casas. En medio del debate legislativo, la diputada radical Liliana Vietti pidió que se incluyera un artículo que diera cuenta del repudio de la Cámara baja a los dichos del ministro. La idea no prosperó porque justicialistas y demócratas juntaron 24 votos contra 21 de radicales puros y concertadores, que después de tiempo volvieron a votar juntos.
Hoy se reunirá la Comisión Bicameral de Seguridad para tratar las declaraciones del ministro.La idea de los legisladores es pedir que Aguinaga se rectifique de sus dichos.Para ello podría ser citado a la comisión.
Aguinaga habló del uso de armas en un mal momento para el gobierno de Jaque. Es que desde la Nación promueven un plan de desarme y Aguinaga parece promover lo contrario.Justamente la próxima semana estaba previsto que llegara a la provincia un enviado del Ministerio de Seguridad y Derechos Humanos para promocionar el plan de desarme en Mendoza. Lo que se analiza es si ese acuerdo se firmará con Aguinaga o con el Ministerio de Gobierno.
La presidenta de la Comisión Bicameral, Alejandra Naman (ARI), aseguró que el mensaje de Aguinaga es "contradictorio con la idea de pregonar la no violencia". "Esto genera un cóctel explosivo con la bronca de la gente y no es bueno", aseguró.
Gabriel Conte, promotor del desarme civil, opinó que Aguinaga "promueve que la gente busque la violencia como herramienta" y que "abandona a los pobres dentro de su política de seguridad".
También criticó el diputado cobista Luis Petri."Aguinaga está desalentando la denuncia y promoviendo la justicia por mano propia", dijo.
Ayer la DGE no mostró las planillas de simulación de sueldos y provocó malestar en el gremio. Incertidumbre.
Se trata de Juan "Jeringa" Barrionuevo. En 2003 se presentó en las elecciones provinciales de Tierra del Fuego y resultó electo legislador, pero un ex detenido desaparecido lo reconoció y logró impedir su asunción. Se recluyó en Tunuyán.