Para María Natalia, el mejor lugar para formar una familia es su Tunuyán natal.
La joven está segura y eso la ayuda a desenvolverse en público naturalmente, sin modismos ni latiguillos exagerados. Aunque de manera modesta, también apuesta por su belleza y los nervios no la paralizan a la hora de enfrentarse a la entrevista.El diario de lal cumplir la mayoría de edad, María Natalia Muzaber Firpo (21) aceptó tomar la responsabilidad de representar en Vendimia a su distrito primero y a su departamento, después. “Me lo habían ofrecido antes, pero pensé que no tenía la edad suficiente para hacerme cargo de algo tan importante”, afirmó la joven, que no puede borrar la sonrisa de su boca.
Según ella, la felicidad no sólo se debe al hecho de haber sido elegida como la representante de Tunuyán, sino a que -gracias a eso-logró darse cuenta de la gran cantidad de gente que la quiere. “Me encantó ver que mi felicidad afectó para bien a tantas personas”, enfatiza y, por eso, asegura que esa sensación ya es un premio suficiente. En consecuencia, piensa dejarse sorprender por todo lo que suceda a partir de ahora.
Natalia cree que la Fiesta de la Vendimia es, justamente, la celebración de un año de trabajo. “Si no hubiera gente que trabajara en el campo, no tendría sentido realizar la celebración y viceversa”, dice y agrega que esta fecha es una especie de Año Nuevo para Mendoza.
Desde este punto de vista, la joven asegura que no desea ser sólo un adorno como Reina, sino que espera concretar varios de los proyectos que ya comenzó a diseñar con las jóvenes que la acompañaron en la elección de Tunuyán; lugar en donde elegiría vivir una vez que se reciba de ingeniera química y forme una familia (un dato, la joven no tiene novio).
Es que allí, durante los fines de semana, su ritmo cotidiano cambia. De pasar los días estudiando, levantándose temprano y yendo de un lado hacia otro, los fines de semana disfruta de la vida que le gusta llevar, de acuerdo con sus propias palabras. “Cocino con mi mamá, tomo mate y paso tiempo con mis amigas”, relata mientras el placer se le dibuja en el rostro.
Pero la tranquilidad tunuyanina -“ideal a la hora de formar una familia”- no es lo único que la atrae hacia sus orígenes. “Me gusta la gente de mi departamento”, dice. De hecho, es lo que primero menciona cuando se le pregunta qué es lo que prefiere del lugar donde nació. Asegura haber experimentado y hasta formado parte de la manera en que los pobladores de Tunuyán se proponen desafíos a diario y trabajan en pos de conseguirlos. “Creo que el pueblo no podría evolucionar sin ellos y es lo que a mí me contagia para dar lo mejor de mí este año”, resume.
Es una tradición que en Mendoza se va afianzando. Para aquellos a quienes gusta el Día de los Enamorados, muchos negocios ya pusieron sus ofertas. Para los que no, habrá que resignarse a una celebración que llegó para quedarse.
Una legislación provincial establece colocar una etiqueta a los artículos de las empresas que no empleen a niños para su proceso de elaboración. Casi 25 mil chicos tienen obligaciones laborales.