Cuatro contadores -entre ellos el síndico de la quiebra de Gubelco- fueron detenidos luego de que la Justicia determinara que habían pedido coimas a esa constructora para mejorar las condiciones del concurso.
El lunes al mediodía, a pedido del doctor Eduardo Martearena, de la Fiscalía de Delitos Complejos fueron detenidos el síndico Luis Emilio Sea y tres cómplices, Enrique Cavedal, Juan Cavedal y Mario Oscar Cortijo.
Según los investigadores, Sea, a través de los servicios Cortijo y los Cavedal, le habría pedido a los dueños de la empresa una importante suma de dinero para influir sobre el concurso, "tocando" los informes de los créditos y bajando el pasivo de Gubelco.
Primero le habría pedido una suma de 600.000 pesos y, con el paso del tiempo, fue bajando hasta llegar a los 100.000.
A la vez que realizaba estas negociaciones, los titulares de Gubelco llevaron el caso a la justicia que comenzó a investigar a los contadores.
Allanamientos céntricos
El martes al mediodía un policía encubierto fue al estudio de Cortijo, ubicado 9 de Julio 1357, sexto piso, de ciudad para entregarle, de parte de la empresa constructora, dinero en efectivo y algunos cheques.
El oficial le dio 5.000 pesos y tres cheques por un valor de 24.000 pesos. Estos montos eran a cuenta de los 100.000 que se habían acordado.
Luego, personal de Delitos Complejos y de la Fiscalía de Delitos Complejos realizó un allanamiento en la misma oficina céntrica, donde se secuestró no sólo el dinero sino también documentación relacionada con la quiebra de la empresa. También se realizó una operación similar en la oficina de Enrique Cavedal, ubicada en Colón 185 de ciudad.
Además, todos los contadores fueron detenidos y llevados hasta el Palacio Policial.
Ayer por la mañana, el doctor Eduardo Martearena, uno de los responsables de la Fiscalía de Delitos Complejos imputó en la causa a todos los detenidos por extorsión en grado de tentativa.
Se trata de un delito que tiene penas que van de los 5 a los 10 años. Luego, los detenidos se se negaron a declarar y recuperaron la libertad, al tratarse de un delito excarcelable. OG
El lunes a la madrugada, unos asaltantes ingresaron a La Encantada, la casa de comidas de Vinalia. La policía llegó tarde porque tenía una dirección errónea.