Moda y fe conviven en Egipto

Existe una fuerte corriente subterránea de competencia en Egipto en los últimos tiempos; un concurso no declarado entre personas ansiosas por demostrar cuán religiosas son. Por Michael Slackman The New York Times

viernes, 01 de febrero de 2008

Por Michael Slackman The New York Times

Existe una fuerte corriente subterránea de competencia en Egipto en los últimos tiempos; un concurso no declarado entre personas ansiosas por demostrar cuán religiosas son.

El campo de batalla son las calles, en tanto el enfoque tiende a estar sobre la apariencia, a diferencia de la convicción.

No es que ambos sean mutuamente exclusivos, pero no están relacionados necesariamente. A medida que los egipcios van dando cada vez mayor énfasis al Islam como el cimiento de la identidad, se ha dado un creciente énfasis en los despliegues públicos de piedad.

Para las mujeres, eso se ha traducido rápidamente en lo que es casi la adopción universal del 'hijab', velo que se coloca sobre el cabello y orejas, para después ser envuelto alrededor del cuello. Para los varones, cada vez es más popular tener un 'zebibah'.

El zebibah, que en árabe significa uva pasa, es un oscuro círculo de piel callosa, o en algunos casos un chichón, entre el nacimiento del cabello y las cejas. Aparece en el punto donde los fieles presionan su frente contra el suelo durante los rezos diarios.

A veces pudiera parecer una dolorosa herida, pero en Egipto se ostenta con orgullo, de la misma forma que los profesionales estadounidenses en la década de los 80 se sentían bien con respecto a las ojeras debajo de sus ojos, pues consideraban que era indicación de sus largas horas de trabajo y pocas horas de sueño.

Dos décadas atrás, Egipto era un país musulmán con un estilo relativamente seglar. El nacionalismo y el arabismo alternaban lugares como el principal elemento de identidad. Sin embargo, el Egipto actual, al igual que buena parte de Oriente Medio, está experimentando el ascenso del islamismo como la ideología de moda.

Con eso, los símbolos religiosos se han vuelto la moda: “El zebibah es una forma de demostrar el grado de importancia que tiene la religión para nosotros”, dice Muhammad al-Bikali, estilista en El Cairo, en una entrevista del mes pasado. Bikali llevaba un bigote bien arreglado y una muy sutil marca café justo debajo del nacimiento del cabello. “Esto demuestra el grado de religiosidad que tenemos. Es una marca de Dios”.

Los musulmanes ortodoxos rezan cinco veces al día. En cada sesión de rezo hay que hincarse y tocar el suelo con la frente y la nariz. Los cinco rezos requieren que el practicante apoye la cabeza en el suelo un total de 34 veces, aunque mucha gente agrega plegarias y, con eso, más probabilidades de presionar su cabeza contra el suelo. Algunas personas dicen que el chichón es el resultado inevitable de tantos rezos; con frecuencia ése, precisamente, es el meollo: la persona con dicha marca está transmitiendo su cumplimiento de la religión, su adherencia a uno de los cinco pilares del islamismo.

Hay muchos rumores acerca de hombres que usan irritantes, como papel de lija, para oscurecer el callo. Quizás estos rumores no sean verdad, pero revelan por sí mismos el grado hasta el cual la marca religiosa se ha convertido en una moda.

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