Martes 7 de febrero de 2012 | 06:31 hs
Hoy se presenta en sociedad la banda The Chancho Alado Experience en el Centro Cultural Trinidad Guevara, en la calle Juan Bautista Justo de Godoy Cruz. Reúne música de alta calidad con el particular humor de uno de sus mentores: Damián Verzini.
domingo, 07 de diciembre de 2008
Aclaremos: es verdad que hoy tocan luego de diez años, pero eso no implica ni la falta de gimnasia artística, ni el anquilosamiento de sus músicos. Por el contrario, los integrantes de The Chancho Alado Experience (Damián Verzini, Mario Galván y Lisandro Sandes) tienen exitosos escenarios tras sus pasos y un entusiasmo imbatible en el futuro del proyecto que los reúne.
“No es un regreso -anuncia Damián-. Es la presentación de la nueva formación”.
The Chancho Alado Experience es una banda particularísima por muchos motivos. Dos, resaltan. Primero: tiene doce años de existencia y hace diez que no se carea con el público. Segundo: sostiene un concepto artístico que no se ha visto por estas pampas jarilleras (la conjunción del humor con la música).
Ahora les llegó el momento de mostrarle al público lo que han venido lucubrando, y lo harán con todo el arsenal artístico que les ha sido posible acopiar.
Los talentos van y vienen
La historia de la banda, previa al toque de esta noche, es, por lo menos, curiosa. “Cuando empezamos yo era casi adolescente -cuenta Damián que, junto a Lisandro Sandes son los únicos integrantes originarios del grupo-. Hacíamos algo masrock, funk. Eso ha ido mutando en función de los músicos que fueron pasando por el proyecto”.
-¿Quiénes son?
-Damián: La primera formación era del “Lichi” (Sandes), Tata Ortiz, Lisandro Rábida y Javier Pujol. Se fue el Tata, después Javier (a España) y quedamos los dos “Lichi” (Sandes y Rábida) y yo. Fuimos un trío hasta que, en el ‘99, Lisandro Sandes se fue a vivir a La Plata. Con Rábida incorporamos a Juan Cruz Díaz y ahí nomás cayó Eduardo Pinto y Hugo Paredes.
Por los proyectos de cada uno estuvimos trabajando hasta el 2000, y todo se diluyó. En 2003 armamos este trío con Mario y Lisandro. En 2004 cortamos y ahora, desde agosto, ya estamos juntos de nuevo y totalmente consolidados.
Fusión, porque me gusta
El proyecto de The Chancho Alado Experience pudo sobrevivir a tantos cambios porque quien lo lleva consigo a donde va es Damián Verzini. Pero, ahora, Mario Galván ha empezado a tallar fuerte (musicalmente) en la propuesta pues le aporta sus propias composiciones.
“La propuesta tiene dos caras: un juego entre lo académico y lo liviano del humor -apura Verzini. Nos gusta jugar con todos los estilos musicales sin encasillarnos en un género”. Y, aunque al escuchar sus temas uno comprende que así es, también es innegable el aire de jazz que permite las fusiones.
“Es una música que tiene una buena dinámica -se suma Mario Galván. Es una invitación para que el público lo pase bien. Hay música que es para relajarse y otra que propone un juego”. En todos los casos, la calidad de las composiciones es incuestionable.
Pero el otro rasgo del grupo es el que le aporta Verzini: el humor, que se traslada al soporte gráfico (a través de un blog) y a las letras de las canciones con sus respectivos títulos.
No todos los temas tienen letra, pero siempre se agrupan bajo una comicidad absurda.
“Mi cuñado se quedó ciego jugando al Moonpatrol”, “La decadencia del uso del bigote en el fútbol argentino”, o “Viejo choto” son apenas algunos títulos que pintan la generalidad de la idea.
Show a imagen y semejanza
Esta noche The Chancho Alado Experience se mostrará en todo su esplendor. Esto es: con sus apuntes más delirantes, en lo que respecta a la puesta en escena, y refinamiento musical en las once composiciones que tendrá el recital.
Los músicos subirán contenidos por una estructura que prevé la proyección de video y otros elementos escenográficos; creados por el propio Verzini que, a la hora de pergeñar sus bromas, no ejerció la autocensura. Todo serán sorpresas.
Además dos músicos invitados (Víctor Silione -en violín- y Lisandro Rábida -en proyecciones-) completan el menú artístico.
Tango, chacarera, algo de rock o funk conviven en esta idea originalísima que tiene, claro, algunos trazos bien jazzeros. Toda una recomendable experiencia para volar. Patricia Slukich - pslukich@losandes.com.ar