El arquitecto Luis Pedrosa nos muestra su creación, una casa edificada en un solo volumen, donde se destacan materiales puros, sin ser sometidos a ningún tratamiento.
martes, 30 de diciembre de 2008
Esta obra del arquitecto Luis Pedrosa tiene 460 metros cuadrados cubiertos y está construida sobre un terreno de mil. De diseño racionalista, está edificada en un solo volumen en el que se articulan todos los espacios.
“Mientras más simple la forma, mucho mejor. Creo que al utilizar un volumen se optimiza el terreno”, contó el arquitecto.
Pero su característica más sobresaliente es que los materiales utilizados se encuentran en estado puro, es decir sin ningún tipo de tratamiento. Por ejemplo, los pisos son de travertino sin pulir e, incluso, ni siquiera están empastinados. La madera no está lustrada y hasta el hierro de los barrales de la escalera parecen oxidados.
Un loft íntimo
La casa se encuentra orientada al Norte y está ideada bajo el criterio de un loft, pero guardando la privacidad de sus ambientes.
En la planta baja, un espacioso living - estar - comedor de doble altura se impone como lugar principal. En él, una gran chimenea con interior en chapa (simulando a las construidas con la llegada del industrialismo) se erige como protagonista absoluta.
La cocina en isla tiene una amplia vista al Oeste, con aberturas de aluminio, pisos laqueados, mesada de granito negro y artefactos en acero inoxidable. Ésta, sumada a una habitación escritorio y un baño completo terminan de armar esta funcional planta baja.
En las alturas
En el hall de ingreso, la escalera revestida en el mismo travertino de los pisos, con barrales de hierro oxidado, invita a un segundo nivel privado. Allí dos habitaciones para chicos, con importantes placares de madera con aplicaciones de revestimiento en cuero virgen; y una gran suite completan el espacio.
Conexión exterior
Esta construcción de Luis Pedrosa tiene una marcada relación entre interior - exterior. Imponentes ventanales y paños fijos de vidrio cumplen no sólo una función visual, sino también decorativa. Es que muchos de esos paños se fusionan con el paisaje exterior para convertirse en verdaderos cuadros naturales.
En la fachada interna, en un segundo piso y cuidando la intimidad de la casa, se encuentra la zona de servicio. Como antesala del jardín, una galería es la excusa para la infaltable churrasquera, provista de una barra ubicada perpendicularmente a ella para disfrutar de los más ricos asados.
Mientras que en la fachada externa, el piso está revestido por piedra laja trabajada en forma de adoquines; y un importante pórtico invita a pasar a esta casa donde se respiran los aromas de los materiales en verdadero estado virgen.