A cinco meses de lograr el bronce en Pekín, Paula Pareto repasó lo que significó esa grata experiencia, y ya piensa en Londres 2012.
domingo, 28 de diciembre de 2008
Como un cuento de hadas vive la pequeña gigante Paula Pareto, ganadora de la medalla de bronce en judo en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, en este presente que califica como “inesperado” e “increíble”.
“Fue un año inesperado. Uno se entrena siempre para conseguir una medalla y otros premios, pero es todo muy nuevo. El año pasado no imaginaba vivir todo esto, no se me cruzó por la cabeza”, comentó la “Peque”, quien en los Juegos Olímpicos hizo llegar la primera buena noticia para la Argentina desde tierras chinas, la madrugada del 9 de agosto.
Un waza-ari le permitió imponerse ante la norcoreana Ok Song Pak y alcanzar el bronce en la categoría 48 kilos.
“Sabía que iba a ir a los Juegos porque ya tenía la plaza ganada el año anterior, pero toda esta repercusión por la medalla es increíble”, admitió.
Pareto apunta a repetir en Londres, sede de la cita olímpica en 2012, el logro obtenido en Pekín: “Los ciclos Olímpicos duran cuatro años y un deportista se esfuerza siempre para llegar de la mejor forma posible. Ahora apuntamos a Londres. En febrero tenemos los primeros torneos selectivos, así que ése es el primer objetivo del año que viene”, indicó, ya pensando en 2009.
Por último, la pequeña de 22 años y 1,50 metro de estatura que comenzó a practicar judo a los nueve años junto a su hermano menor Marcos, dejó en claro que necesita apoyo oficial para intensificar su rendimiento y mejorar los resultados obtenidos.
“Quizás faltó un poco de apoyo previo a esto, pero la idea es que ese tema mejore de acá en adelante”, señaló.