El delantero de Boca pasó de estar en un calabozo a reemplazar a Martín Palermo, dar la vuelta olímpica y ser el goleador del equipo.
viernes, 26 de diciembre de 2008
De encontrarse encerrado en un calabozo a ser adorado por la mitad más uno del país futbolero, no hay tanta distancia como parece. El personaje y goleador del Boca campeón lo puede certificar.
En marzo, Lucas Viatri estaba en una celda acusado de haber robado una peluquería junto a un par de amigos. Más allá de la tranquilidad de conciencia, en ese mes sin libertad analizaba su futuro y se preocupaba. Es que afuera, en su mundo profesional, en Boca, había un 9 titular y goleador histórico como Martín Palermo.
De repente, a pura velocidad, la vida de Viatri se dio vuelta. Como lo soñaba y nadie pero nadie lo imaginaba. Vendieron a Boselli, se lesionó Palermo y a la cancha. A cargar con la responsabilidad de reemplazar al centrodelantero que es ídolo. A jugar.
En Primera. De titular. Ni River se salvó. Salvando las distancias, casi como el Titán. “Esto, la verdad, no me lo esperaba. Por lo que es Boca. No es fácil acá. Siempre está el sueño de que ocurran todas las cosas que me pasaron en estos seis meses, pero a veces no llegan. Por suerte se me dio y lo estoy disfrutando al máximo”, dice.
-¿Coincidís en que tu historia es de película?
-Y sí, mi vida algo de película tiene, ¿no?
-Lucas, ¿pensás que Boca fue un buen campeón?
-Creo que sí porque pasamos muchas cosas malas. Cualquier otro equipo, con los mismos problemas, no hubiera llegado a la situación en que nos encontramos ahora. Hasta tuvimos la pérdida de una persona muy querida, como Pedro (Pompilio).
A él y a su hijo les estaré agradecido toda la vida porque me dieron la oportunidad de quedarme como suplente de Martín. Después, tuvimos montones de lesionados importantes a lo largo del campeonato, como Palermo, Palacio, Paletta...
-¿Cómo podrías definir tu campeonato?
-¿Mi campeonato? No sé...
-¿Fue como lo esperabas?
-Fue más de lo que esperaba. Fue complicado lo que me tocó, pero creo que a Martín lo reemplacé bastante bien.
-¿Estás conforme entonces con tu promedio de casi medio gol por partido?
-No. Un 9 nunca va a estar conforme con los goles que hace, si no preguntale a Martín. Vas a ver que te contesta lo mismo que yo. Quiero hacer más, pero no siempre se puede. Así que hay que seguir luchando para convertir, siempre priorizando que gane el equipo.
-Vos arrancaste convirtiendo, después estuviste un tramo sin hacer goles, al final apareciste en momentos determinantes. ¿Coincidís en que tu recorrido en este campeonato fue como el de Boca?
-Sí, arranqué bien, nervioso, porque no sabía con qué me iba a encontrar. Sabía que tenía que reemplazar a Martín, al mejor 9 de la Argentina. Sabía que era algo muy difícil. Pero bueno, creo que lo hice bastante bien. Por suerte, pude cumplir.
-¿Creés que hiciste olvidar un poquito a Palermo?
-No, eso nunca. Jamás. Yo soy hincha de Boca y a Martín no se lo olvida en ningún momento.
-Está bien: no hiciste olvidar a Palermo. ¿Este semestre te hizo olvidar tu mes preso?
-Olvidar no lo voy a olvidar jamás. Ese mes que estuve encerrado no me lo va a quitar nadie. No lo voy a recuperar más. Y tampoco voy a recuperar el sufrimiento de mi familia. Lo bueno es que ahora estoy jugando, estoy bien y estoy contento porque la gente que quiero está tranquila.
-¿Pensás que este tema hubiera vuelto a escena después de varios meses si no te tocaba ser el 9 titular de Boca?
-No sé... Igual todo esto pasó cuando yo no era nadie.
-Por eso, ¿pensás que se potenció por tu actualidad?
-Sí, puede ser. Igual, lo más importante, es que yo estoy tranquilo. Sé lo que hice y lo que no hice. Tengo la conciencia en paz.
-¿Es fuerte ser el goleador de un Boca campeón?
-Y sí, es fuerte. Si ya es fuerte reemplazarlo a Martín, imaginate lo que es ser el goleador de un Boca campeón. CC