Se exportaron más de 3 millones de cajas de vinos de "assemblage" o blends, en lo que va del año.
sábado, 29 de noviembre de 2008
No sólo de varietales vive el hombre. Además de las variedades puras, existen los "blends" o vinos de corte, productos de la alquimia alcanzada por cada enólogo, con aromas especiados y misteriosos, destellando tintes negros, tan negros como la noche, si es un tinto; amarillos de oro, o verdes imposibles, si es un blanco.
El los elabora y los conoce bien. Roberto de la Mota (Mendel Wines) es uno de los "winemakers" más respetados de la industria y asegura que volver al vino de corte significó una vuelta para Argentina.
De hecho lo que se registra hoy es una especie de "revival". Argentina pasó de la moda del varietal puro, al equilibrio del varietal y el blend, mientras que algunos países del Viejo Mundo se volcaron al varietal, como España.
"Hemos dado una vuelta bastante larga - señala de la Mota- el concepto de calidad de un vino en Europa siempre estuvo dado por el origen, el lugar era suficiente para el reconocimiento cualitativo porque el consumidor no conocía las variedades".
"En los países que no llamo del Nuevo Mundo, en donde coloco a la Argentina, el aval cualitativo de un vino lo daba la marca, no la variedad ni el origen. Cuando los americanos, tras la década del 60, empezaron a fortalecer la industria vitivinícola de California, utilizaron la variedad como un atributo cualitativo de los vinos; fue el nacimiento y el boom de las variedades. Elaborar vinos con una sola variedad puede ser complejo, pero indudablemente un escalón más arriba se encuentran los vinos de corte".
Pero, a no confundirse. Los vinos de corte no son solamente los grandes vinos, o los famosos Grand Cru. Trapiche, en su línea más económica, tiene dos vinos de corte que se venden muy bien en mercado interno. A Daniel Pi, chief winemaker de la firma, le gusta dejar este punto en claro. "Los blends no son sólo vinos de alta gama.
A Argentina se la descubre a través de los varietales, pero una vez que el consumidor se hizo conocedor, Argentina avanza hacia los blends. De hecho, entre nuestros vinos más exitosos está el Astica que es un bivarietal", señala. Agrega que en muchos casos los varietales también son blends, en el sentido de que se usan uvas de diferentes parcelas y viñedos para elaborar un mismo vino.
Para otro exitoso hacedor de cortes de alta gama, el bodeguero Walter Bressia, la apuesta pasa porque en el exterior comprendan que Argentina "es un gran país vitivinícola". Dedicado a exportar vinos de corte desde la década del 90, Bressia sostiene que "culturalmente es mucho más profundo elaborar un blend que un varietal, se necesita un nivel de conocimiento superior sobre las variedades, sobre los comportamientos de cada una, sobre las regiones, las combinaciones, la madera, esto eleva el nivel tecnológico de una industria".
Merlot, Cabernet y Syrah, el trío famoso
Si uno ve las etiquetas de los vinos de corte argentinos, encuentra en la mayoría de los casos que el Merlot, el Cabernet y el Syrah, en ese orden, son los tres varietales más utilizados, además del Malbec, para realizar los assamblage en nuestro país.
El jefe de enólogos de Trapiche, Daniel Pi, explica que el uso extendido de estas tres tintas se da por lógica.
"Si uno tiene una variedad con mucho color y estructura, se busca qué le falta. Si le faltan especias, o hay que ablandarlo, por ejemplo, si fuese una base de Cabernet, el Malbec y el Syrah ayudan. Por el contrario, si tengo Malbec de base lo voy a estructurar con Cabernet franc, una variedad muy aromática, un vino muy balsámico, que en pequeñas
Gabriela Malizia - gmalizia@areadelvino.com