Discriminación

Según una encuesta en Brasil, el racismo está en retroceso

Hace 13 años, 11% de la población tenía prejuicios con los negros; hoy, sólo 3%.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Brasilia. El racismo está en retroceso en Brasil, según una encuesta divulgada ayer, que reveló que 3% de la población manifiesta abiertamente prejuicios contra los negros frente a 11% hace 13 años.

La consulta de la encuestadora Datafolha, divulgada por el diario Folha de San Pablo, indicó también que una proporción mayor de brasileños se identifica como "pardo" o "negro" que en 1995, la última vez que abordó ampliamente el tema racial.

No obstante, 91% de los consultados reconoció que Brasil es un país racista, un aumento leve desde hace 13 años, cuando 89% consideró que los blancos discriminan a los negros, según la encuesta realizada entre 2.982 personas en 213 ciudades, con un margen de error de más o menos dos puntos porcentuales. No se informó los días en que se realizó la encuesta.

El período entre las dos encuestas marca una etapa de transformación en la forma en que Brasil abordó el tema racial. En 1995, el gobierno del entonces presidente Fernando Henrique Cardoso admitió abiertamente la existencia de racismo en Brasil.

Su gobierno (1994-2002) comenzó a abordar políticas de combate al racismo, lo cual fue continuado por su sucesor, el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La encuesta evidenció también que los de raza negra son considerados las principales víctimas de prejuicios en el país. Ante la consulta de quién sufre más por prejuicios, 56% señaló a los negros, seguido por 21% que apuntó a los pobres.

Ante la consulta de cómo se identifica racialmente, 37% se identificó como "blanco", una disminución significativa desde la encuesta de 1995, cuando 50% se calificó como "blanco".

En el sondeo de 2008, 50% se identifica como "pardo" o "negro", con 13% que señala otros criterios como "moreno", "indígena" o "amarillo". Eso refleja un aumento desde 1995, cuando 41% se consideraba "negro" o "pardo".

En otro orden de cosas, el Ejército brasileño comenzó ayer a ocupar las calles de Río de Janeiro a raíz de la visita del presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, quien llegará hoy a Brasil para una visita oficial de dos días, en las que se prevé un encuentro con el mandatario local, Luiz Lula da Silva.

Medvedev, quien participó en Lima de la cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC), dejará Brasil el miércoles y viajará hacia Venezuela y posteriormente a Cuba.

Según anunció el gobierno brasileño, la visita de Medvedev se enmarca en la negociación que llevan adelante los dos gobiernos en materia de cooperación militar.

El acuerdo es negociado por la parte brasileña por el ministro de Asuntos Estratégicos, Roberto Mangabeira Unger, y su colega de Defensa, Nelson Jobim.

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