En un clima de gran expectativa, Barack Obama y John McCain mantenían una lucha sin cuartel ayer, a sólo tres días de la votación de la elección presidencial.
Están desencantados con el rumbo que tomó EEUU y ven en el republicano McCain una continuación de la administración Bush. Creen que el próximo presidente debe reconstruir la imagen del país. Les preocupan: educación, costo de vida, trabajo y salud.
"Cada papeleta de voto es el recordatorio de que nuestros principios fundadores (democracia) están vivos y sanos", dijo.
Alrededor de 300 mil descendientes de aquellos exiliados residirían actualmente en la Argentina.
Acusa a la agencia antidrogas de EEUU de haber “promovido un golpe de derecha”.