domingo, 02 de noviembre de 2008
En el año de la explosión de las tribus urbanas, los floggers aparecen como el reflejo del ‘poder adolescente’ en los link virtuales. Constituyen -ojalá- una energía joven que la matrix intenta destrozar banalizándola al extremo. A través de ella, sin embargo, la violencia se filtra por canales no tan dóciles.
Por eso David Núñez (‘Daah’), el flogger mendocino más visitado del momento, intenta en seguida la defensa: “Es posible que algunos floggers hayan rebajado a los demás pibes, diciéndoles blakies o cosas así; pero no somos todos iguales”.
En Mendoza, la tribu reúne a cientos de chicos. Es una movida que crece: de hecho, ahora están por adaptarles un espacio para un bar (“Rouge”), a ver si evitan juntarse en la calle.
La lista de floggers que anclan en la Peatonal sería inconmensurable pero la figura de Daah se recorta en ese catálogo. Su fotolog (decimmedaah) es uno de los más convocantes -junto con el de Rollingcheta y algunos otros más- que asoman por la red local. Ex mormón, estudiante del Belgrano y activador de fiestas, el chico de ojos luminosos responde con sinceridad.
-¿Qué tiene de bueno ser flogger?
-Que conocés mucha gente y que la gente te conoce a vos.
Pero la respuesta capicúa, en seguida, se pone más interna: “puede que haya bastante narcisismo en eso, que tengamos el ego muy arriba, pero no creo que tenga nada que ver con la soberbia y mucho menos con la discriminación”.
“Al contrario”, grita la tribu que lo rodea, “los discriminados somos nosotros”. Cuentan chicas y chicos que muchas veces los insultan, que para el cole no se lookean, que de fiesta en fiesta tienen que correr hacia los móviles para que los salve la policía o salir de la calle porque el bardeo es constante.
La mayoría tiene 15 ó 16 y algunos ya han salido en la portada o las páginas de la revista local “Cultura Teen”. Eso, a veces, les trae problemas, sobre todo cuando “los barderos” recortan sus fotos, los pegan en los pilares de la pérgola y escriben encima “te vamos a ...”. El tema, claro, colapsó con la ‘batalla’ del mes pasado, la que comenzó, según la leyenda, en el momento en que una piba le arrancó el piercing a la otra.
Como los floggers del Abasto, como Cumbio, Daah no acepta la agresividad. Le gustaría, eso sí, que todos pudieran juntarse en el espacio del bar -o en cualquier otro- para pasarse la tarde tranquilos. “Nos conocemos o sacamos fotos”, eso y ya.
¿Producen cada imagen? “Por supuesto, la mayoría son fotos producidas, estamos horas hasta obtener la que queremos. ¿Y música? ¿qué escuchás? “Electrónica, Miranda, mucho pop”. ¿Cómo se organizan las fiestas acá? “Hacemos juntadas en las casas, pero las floggers fest, por ahora, las organizan los DJs”.