sábado, 15 de noviembre de 2008
Si algo caracteriza al debate sobre los blogs, tan de moda en nuestros días, es que pocas veces se llega a un consenso sobre su sentido y utilidad. "El blog como espectáculo íntimo" fue el nombre del diálogo que reunió ayer en el Malba (Buenos Aires) a los escritores Santiago Roncagliolo (Perú), Daniel Galera (Brasil) y al argentino Oliverio Coelho, en otra jornada del Festival Internacional de Literatura.
Con la coordinación del periodista Diego Erlan, la charla intentó desentrañar esta paradoja -entre la intimidad y la exhibición- que proponen los blogs. También se habló de las posibilidades que los blogs abren a quienes tienen inquietudes literarias. El más escéptico del panel fue Daniel Galera (una de las figuras de la joven narrativa brasileña) que apenas surgió Internet aprendió a programar y creó su sitio personal, entendiendo que el nuevo medio podía servirle para divulgar sus escritos. "Cuando los blogs aparecieron en 2001, no podía saberse qué nuevo tipo de narrativa impulsarían. Para mí fueron una herramienta para desparramar opiniones, sin costos ni consecuencias. Y esto es lo que representa el blog para la mayoría de la gente", dijo Galera.
El peruano Santiago Roncagliolo apuesta a la libertad total que propicia Internet: el acceso al diario de un disidente chino, un soldado en Bagdag o la vida cotidiana en Cuba. En 2007, Roncagliolo publicó "Jet Lag", un libro que recopila los artículos que publicó en su blog durante un año de viajes por América Latina. "Me encontraba con pequeños episodios que te mostraban la cara de un país como una buena foto periodística. Para esas cosas que un artículo de prensa no admite, puedes contar con un blog", dijo Roncagliolo.
"Al principio pensaba en mi blog como un borrador público", contó Oliverio Coelho. "Ponía notas o diarios de viaje antiguos que iban a quedar en secreto". Pero de a poco, Coelho fue transformando ese espacio en algo menos personal. "Creo que es interesante pensar el blog como un problema contemporáneo. En países en los que hay una híper libertad de expresión, la banalidad se impone. Hay una cantidad de vidas sujetas a la contienda de la actualización diaria, a un infinito reality show, del que cualquiera puede participar.
"Yo soy absolutamente exhibicionista y me gusta", admitió Roncagliolo. Su afirmación tenía más relación con el periodismo que con la literatura: "El blog te permite usar elementos de la subjetividad; escribir detalles que nadie más ha visto como tú. Y el medio en el que se puede volcar eso no es la prensa sino el blog", dijo Roncagliolo.
El debate mostró que la relación de los tres escritores con sus blogs tuvieron avances y retrocesos, experimentación y prueba de la propia resistencia ante los comentarios y los límites de lo privado. "A veces me encontraba con comentarios que no tenían relación con lo que yo había escrito, me pareció que no era conveniente que se convirtiera en un espacio de catarsis para el otro", contó Coelho. Y agregó: "El blog, de hecho, no era una catarsis para mí; más que un lugar en el que detallaba cierta intimidad, era para dejar indicios sobre una vida interior y al tener abiertos los comentarios esa vida interior podía ser malinterpretada e incluso modificada".
Para Galera, en cambio, los comentarios tienden a ser unos debates de muy bajo nivel. "Hay comentaristas frecuentes que acompañan un debate interesante, pero en general se trata de brotes de expresión sin ningún significado".
Con respecto a la inversión creativa que demanda un blog, Roncagliolo señaló que para que ese medio no distraiga de un proyecto creativo, debe convertirse en el proyecto creativo. "Cuando trabajaba en mi blog, sabía que no podía escribir una novela, pero mi vida se parecía a una novela. El blog fue una buena manera de amortizar el año en el que no escribí un libro", contó Roncagliolo.
Y Daniel Galera confesó estar hoy contra el blog: "El lector contemporáneo tiene -expresó- una tendencia como nunca tuvo antes, de querer encontrar vínculos entre la ficción y la vida personal del autor, cosa que no se limita sólo a la literatura", expresó. CC