Si hablamos de juego por dinero hay que diferenciar las maneras de jugar y apostar. Cuando el juego produce placer y el jugador concurre esporádicamente a los lugares que elige y no compromete sus ingresos, no desatiende su trabajo ni la atención de su familia, hablamos de un jugador casual. Es decir, alguien que va al casino una o dos veces en vacaciones o apuesta pequeñas cantidades compartiendo con amigos un billete de Navidad o Año Nuevo.
En el caso del jugador con compromiso emocional, es diferente: se mantiene en equilibrio como el anterior, pero su inversión económica es más importante para encontrar el mayor interés a la actividad, al mismo tiempo que se conmueve emocionalmente cuando está jugando.
Luego aparece el jugador fuerte, que es similar al caso anterior pero con mayor compromiso económico, sin dañar otras áreas de su vida; sigue en equilibrio.
Por su parte, el jugador con compromiso habitual tiene mayor dependencia de la actividad, con mayor riesgo de transformarse en ludópata.
Finalmente, el jugador compulsivo pierde noción de la realidad porque su mente está ocupada las 24 horas en apostar y generar adrenalina constantemente. Es muy frecuente que primero pierda su trabajo y luego su familia, su autoestima; le aparezca la culpa y la depresión.
La ludopatía no respeta el intelecto como cualquier otra patología crónica. En nuestra experiencia de 25 años frente a los grupos de Jugadores Anónimos Compulsivos, que fundamos juntos al doctor Cormillot, no tiene que ver el contexto, ni la familia, ni la condición social. Los detonantes pueden ser de los más diversos.
La cuestión está en enfocar el tratamiento hacia el cómo y no detenerse demasiado en los por qué y, fundamentalmente, en trabajar en grupos con pares. La confrontación con quienes están bien es de gran importancia para quienes se acercan para mejorar. Tenemos evidencia de que, si no se trata, la adicción avanza.
El Estado, al permitir cada vez mayores posibilidades de acceso al juego, no contribuye en lo absoluto. Es muy posible que debido a los grandes ingresos que genera el juego, seguirá promoviéndolo.
De todos modos hay evidencia de que antes de existir tanta oferta, existía la patología. Lo que sería esperable es que el Estado brindara más posibilidades de tratamiento de este tipo de adicciones en diversos lugares.
El 25 de setiembre, un alumno de 15 años llevó 4 gramos de marihuana y se los mostró a un compañero. El debate interno.
Los especialistas dicen que hay cada vez más señoras que cuando salen de compras pasan por los casinos. También se suman matrimonios mayores. Las causas.