Los especialistas dicen que hay cada vez más señoras que cuando salen de compras pasan por los casinos. También se suman matrimonios mayores. Las causas.
domingo, 05 de octubre de 2008
En la organización consideran que se puede ser un potencial ludópata y no manifestarse nunca, pero que si se pone al alcance de esa persona un lugar donde ir a probar suerte esto puede funcionar como un disparador. Sin embargo, se hace hincapié en que sólo va a resultar afectado quien presente cierta predisposición psicológica.
Según Nilda Astorga, presidenta de Cable a Tierra -donde tratan todo tipo de adicciones-, el ludópata busca las tragamonedas porque ofrecen una gratificación inmediata y son más emocionantes, pero en la búsqueda de ese estímulo más allá de tener una preferencia se puede apelar a cualquier otro juego.
La especialista observa en el último tiempo un incremento en diversas adicciones lo cual responde a las carencias de nuestro modo de vida acelerado, pobre de gratificaciones auténticas, insatisfactorio, que deja de lado valores fundamentales y donde se dan cada vez más casos de incomunicación con el entorno. De hecho es muy común que el ludópata recaiga también en otras adicciones como el alcohol o las drogas.
Desde Jugadores Anónimos observan que en el sector de las tragamonedas se concentra la mayoría de las mujeres. De allí infieren que es muy probable que se haya incrementado el número de mujeres afectadas. Pero -advierten- por vergüenza la mujer es más reacia a pedir ayuda.
Para Astorga también hay un aumento de mujeres y matrimonios mayores que acuden con asiduidad a los casinos, incluso muchas mujeres salen a hacer las compras en la mañana y se toman un ratito para probar suerte.
Quién y cómo
Además de las condiciones de vida negativas antes mencionadas la persona que puede padecer adicción al juego presenta inmadurez emocional, baja autoestima y tendencia a la depresión.
Juan Carlos Mussuto, presidente de Conexión donde también se tratan adicciones, cree que la injusta distribución de la riqueza y la insatisfacción de las necesidades hace que mucha gente se vuelque al juego y al delito; pero, sin embargo, la clase social no es determinante de la enfermedad. Otro factor de peso es la desocupación: quien no tiene trabajo no sabe qué hacer con su tiempo.
Dadas estas condiciones se buscan gratificaciones inmediatas, emociones que sacudan y el placer del juego que está relacionado con la descarga adrenalínica.
Hay tres tipos de jugadores. Aquellos que lo utilizan como recreación, como un modo de desestresarse, que acuden al casino esporádicamente y tienen controlado el dinero que gastan.
En un segundo nivel se encuentra el ludomaníaco que juega todos los días un poco, pero todavía con control. En un último nivel se encuentra el ludópata, que no puede ya desprenderse de su adicción, no puede controlar lo que gasta, se descuida personalmente y su enfermedad afecta su vida familiar, social, laboral y económica.
Para Jugadores Anónimos los tres finales para esta afección no tratada a tiempo son la cárcel, la locura o la muerte.
El ludópata siente la pérdida de libertad por pasar tanto tiempo en un ámbito de juego; algunos pasan allí todo el día. No les importan las consecuencias de gastarse lo que tienen y lo que no.
Es por esto que terminan teniendo grandes problemas económicos por jugarse hasta lo ajeno e incluso llegan a delinquir para obtener dinero para seguir jugando. El jugador siempre cree que va a ganar y el mínimo beneficio obtenido funciona como estímulo.
El cambio de conducta del afectado trastroca todos los ámbitos de su vida. En lo laboral, pueden presentarse problemas de dinero o inconvenientes por faltar al trabajo para ir a jugar.
En lo económico, gasta más de lo que puede. Quien no ahorraba comienza a gastar dinero ajeno; esto le trae consecuencias sociales y familiares. En este último ámbito, la situación se agrava por una creciente incomunicación: se ocultan cosas o se miente para encubrir la erogación de tiempo y dinero. El ludópata no quiere ser controlado.
Finalmente, el jugador se siente deprimido y mala persona por todos los avatares que hace padecer a su entorno. Puede darse cuenta solo de que la situación es insostenible y pedir ayuda o, en muchos casos, es la familia la que detecta el problema y consulta por una posible solución.
Quienes están en el tema aseguran que es tan enfermo el que gasta grandes sumas como quien gasta 2 pesos con la diferencia de que probablemente el más adinerado cuente con más respaldo. Para Jugadores Anónimos están a veces más enfermos los que se gastan las últimas monedas que tenían para comer.
Para ellos son más peligrosos los anexos que se abren en los departamentos a los que tienen acceso personas de condición económicamente más baja: para ellos las consecuencias de gastarse en jugar lo poco que tienen para vivir, involucran lo esencial de la subsistencia.
Verónica de Vitta - Especial para Los Andes
Salvador: el primer gran paso ya lo diste, que es reconocer tu problema. Tenés que conseguir ayuda externa en algún centro de adicciones, pero tenés que ser positivo en cuanto a que podés reconocer tu debilidad. Muchos no pueden hacer siquiera eso. Tratá de hacer un día a día, no vayas un día y cuando vuelvas a tu casa contales con felicidad a los tuyos hoy no fui al casino, y al día siguiente hace todo lo posible por hacer lo mismo. Cuando te sobre la plata por no jugar, va a ser mas fácil.
LA INFORMACION QUE DAN LOS 2 CASINOS DE LA PCIA. CON RESPECTO A LA AUTOEXCLUSION , PARA MI NO ES REAL,PORQUE LO VIVÍ EN CARNE PROPIA,SOY LUDOPATA QUE ME AUTOEXCLUÍ EN AMBOS CASINOS CON RESULTADOS NEGATIVOS.SIGO ASISTIENDO A LOS MISMOS Y NADIE ME FRENA.TENGO FAMILIA , TRABAJO PERO MI ADICCIÓN ES CADA VEZ MÁS FUERTE.TENGO GRAVES PROBLEMAS FINANCIEROS DEBIDO AL JUEGO Y HE CAÍDO EN UNA GRAN DEPRESIÓN, A PESAR DE LA CONTENCIÓN DE MI FAMILIA Y DE J.A.DEPENDE DE MI PARA NO CAER EN LA LOCURA O LA MUERTE