Lejos de casa. El ex policía Carral con su esposa policía Carla Campos y sus cuatro hijos chicos. (Gentileza)
Hacia el 22 de setiembre 2006, el oficial Luis Carral (35), por entonces efectivo de la Policía de Mendoza, dejaba la provincia, abandonaba su puesto en la fuerza y se instalaba en Barcelona.
¿El motivo?: las continuas amenazas y situaciones de persecución que empezó a sufrir desde que denunció a sus superiores en el caso de robos de tubos de GNC en enero de 2006. Ahora, su esposa, Carla Campos, también abandonó la Policía de Mendoza y con sus cuatro hijos se fue a Barcelona junto con su marido, donde tramita el derecho de asilo debido a que en Mendoza su integridad y la de sus hijos corre peligro.
Carral se desempeñó en distintas unidades policiales como inteligencia Criminal y Policial GNC, pero luego de las denuncias, lo mandaron a San Rafael y fue blanco de una sanción "por no haberse presentado a trabajar al nuevo destino asignado".
Por esa época, Carral denunció públicamente al entonces director de Seguridad, comisario Héctor Quiroga; el jefe de Policial GNC, Miguel Gostelli, y los integrantes de la Inspección General de Seguridad cuando el ministro era Miguel Bondino y Cobos tenía traje de gobernador.
Las acusaciones del oficial eran tan directas que de haber sido infundadas los acusados estaban en condiciones de querellarlo, algo que no sucedió. El caso, como muchos otros, se perdió en el tiempo y terminó en el archivo.
En octubre de 2006, sin avisar, Carral hizo sus valijas y se fue a Barcelona, donde comenzó una nueva vida, lejos de las denuncias que le complicaron tanto la existencia.
Su esposa, Carla Daniela Campos -policía también- siguió con su trabajo en San Rafael, donde estaba con los cuatro hijos del matrimonio -Oscar, de 11; Luis, de 9; Rodrigo, de 7, y Carlos, de 4- bajo custodia "ya que las denuncias también recaían sobre mi familia", contó el ex policía a este diario.
Despedido
El tres de marzo de este año, con el Ministerio de Seguridad bajo el mando del demócrata Juan Carlos Aguinaga, Carral fue despedido de la Policía. El entonces ministro escribió, antes de abandonar la cartera: "El imputado abandonó voluntaria y maliciosamente la prestación de su servicio sin causa justificada desde el 22 de octubre de 2006...".
Así, Carral dejaba de ser un efectivo de la Policía de Mendoza. "Y de ese modo, le sacaron la custodia a mi familia", indica el ahora ex policía desde Barcelona. Ante esta situación, la esposa de Carral decidió "dejar el país, luego de que fuera asesinado el cabo Eduardo Correa, el 1 de setiembre, durante el asalto al blindado en la Universidad Maza".
Carral le dijo a su familia que se fuera a Barcelona porque "la Justicia apunta ahora contra el ex policía Víctor Vargas, un hombre que está prófugo y que está involucrado con los casos que denuncié en 2004", según manifestó antes de que el Estado español le diera de alta a los suyos a la solicitud de refugio, que cuenta con el patrocinio de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.
En un extenso reportaje concedido al matutino madrileño El País en diciembre pasado, Carral dijo que "la Policía de Mendoza es la única en el país que posee una división para los robos de cilindros de GNC, por eso es un negocio redondo. Con eso sacaban tajada muchos policías".
Carral descubrió que equipos robados volvían al mercado formal y aparecían en otra ciudad del país. El caso salió en Los Andes mediante una nota documentada el 16 de enero de 2006. Para Carral, el actual vicepresidente "no hizo más que encubrir a funcionarios corruptos omitiendo sus deberes, y por eso lo denuncié por incumplimiento de los deberes de funcionario público", dijo.
Igual, no todos sus dichos cayeron en saco roto: según el BoletínOficial, el 2 de junio de este año, el efectivo José Luis González fue despedido de la Policía por el ministro Ciurca. ¿De qué lo acusaban a González?: de robar equipos de GNC. ¿Y quién hizo la denuncia inicial?: el incomprendido Carral, hoy exiliado en Barcelona con su esposa e hijos.
El caso ocurrió el 2 de abril de este año. Son cuatro juveniles del club Marista.